DIRSE alcanza la cifra de 1.000 socios bajo el lema “1.000 socios, un propósito compartido”, reflejando la consolidación de la función del DIRSE en España y la fuerza de una comunidad que, doce años después de su fundación, sigue creciendo y afrontando nuevos desafíos.
Con motivo de esta celebración, hablamos con Isabel Roser, una de las once firmantes del acta fundacional y primera directora general de DIRSE. Roser comparte sus recuerdos del nacimiento de la asociación y su visión sobre la evolución de la sostenibilidad corporativa en España.
En esta entrevista, subraya que la figura del DIRSE ha pasado de ser vista como una función “reputacional” o de cumplimiento a ocupar un lugar estratégico en la definición del modelo de negocio. Hoy, el DIRSE es un traductor entre el propósito y la rentabilidad, entre el corto y el largo plazo, y entre las expectativas de la sociedad y las decisiones empresariales. Además, resalta la necesidad de luchar contra la creciente demonización de la sostenibilidad, consecuencia de la polarización política.
- Como primera directora general de DIRSE, ¿qué recuerdos o aprendizajes de esos inicios consideras más significativos?
“Recuerdo aquellos primeros pasos con muchísima ilusión y también con una fuerte sensación de responsabilidad. Sabíamos que estábamos ayudando a dar forma a una profesión que empezaba a crearse en la mayoría de las empresas y que no siempre estaba profesionalizada o reconocida.
Lo más significativo fue comprobar que las conversaciones en los Talleres del Patronato de la Fundación Carolina con los DIRSE eran un buen germen para un grupo de personas con la misma convicción: la sostenibilidad, entonces RSE, necesitaba profesionalizarse, dotarse de método y de voz propia dentro de las organizaciones.
Aprendí que crear una comunidad no es solo poner en marcha una estructura, sino construir confianza, propósito compartido y sentido de pertenencia.”
- ¿Cómo has visto evolucionar la función del DIRSE dentro de las organizaciones desde la creación de la Asociación hasta hoy?
“La figura del DIRSE ha pasado de ser vista como una función reputacional o de cumplimiento a ocupar un lugar estratégico en la definición del modelo de negocio. Hoy, el DIRSE es un traductor entre el propósito y la rentabilidad, entre el corto y el largo plazo, y entre las expectativas de la sociedad y las decisiones empresariales.
Esa evolución ha sido posible gracias a la madurez del ecosistema y al trabajo colectivo de quienes, desde DIRSE, han impulsado el reconocimiento y el rigor de la profesión.”
- DIRSE ha alcanzado los 1.000 socios. ¿Qué significado tiene este hito y qué refleja sobre la comunidad de profesionales de sostenibilidad en España?
“Este hito me emociona porque simboliza mucho más que una cifra: refleja la consolidación de una comunidad profesional diversa, sólida y comprometida.
En 2013 soñábamos con que ningún responsable de sostenibilidad se sintiera solo o sin referentes, que pudiera escalar y acelerar su aporte y prestigio interno.
Que hoy haya mil personas unidas por ese propósito significa que la sostenibilidad ya no es una función marginal, sino una palanca esencial del futuro empresarial de España y de Europa.”
- ¿Cuáles han sido los momentos más importantes que han consolidado el papel del DIRSE en las organizaciones y en la sociedad?
“Diría que ha habido varios: la aprobación de los primeros marcos normativos de reporte, transparencia y diligencia debida; la implicación de los Consejos de Administración; y, sobre todo, la integración de la sostenibilidad en la estrategia corporativa y en la agenda del CEO.
También ha sido clave la creciente demanda social de coherencia: consumidores, inversores y talento exigen a las empresas actuar con propósito real.
Cada una de esas etapas ha reforzado el papel del DIRSE como figura de liderazgo transversal.”
- ¿Qué papel desempeñan hoy los DIRSE en la estrategia y toma de decisiones de las empresas?
“Hoy, el DIRSE no solo gestiona impactos: los anticipa, los convierte en oportunidades y los traduce en decisiones estratégicas.
Es, en cierto modo, el ‘agitador ético’ de la organización, el que recuerda por qué se hacen las cosas y hacia dónde se quiere avanzar.
Además, su papel se ha vuelto esencial para alinear las distintas áreas —finanzas, innovación, comunicación, personas— bajo un marco común de valor sostenible donde estética, ética y expectativas de los grupos de interés sean compatibles.”
- ¿Cómo imaginas que DIRSE y sus miembros seguirán contribuyendo a la construcción de organizaciones más sostenibles y responsables?
“Imagino una asociación DIRSE aún más colaborativa, conectada y con influencia autonómica e internacional.
Los próximos años exigirán pasar de la responsabilidad a la resiliencia y regeneración, y ahí los DIRSE tendrán un papel decisivo como arquitectos del cambio, no solo dentro de las empresas sino también irradiando en sus cadenas de valor y territorios.
El gran reto será medir y comunicar el impacto positivo real, y mantener vivo ese espíritu de comunidad que nos hizo nacer: aprender y transformar juntos.”
Con la vista puesta en los próximos retos, DIRSE celebra este hito con el compromiso de seguir impulsando el liderazgo sostenible en las organizaciones.
1.000 socios, un propósito compartido.



