La función del director de sostenibilidad (dirse) vive un momento de profunda transformación, marcada por un contexto cada vez más exigente a nivel regulatorio, social y empresarial. Esta fue una de las principales conclusiones de la mesa redonda “Hitos y retos de la función del dirse”, organizada por DIRSE y CompromisoRSE en Madrid, en el marco del ciclo “Compromiso con la Sostenibilidad”. Un encuentro que reunió a profesionales de referencia para reflexionar sobre la evolución de esta función y su papel como palanca estratégica dentro de las organizaciones.
Durante la sesión, se puso de manifiesto cómo la sostenibilidad ha dejado de ser una función periférica para convertirse en un eje central de la estrategia empresarial. En palabras de Antonio Fuertes, la evolución desde las primeras memorias de sostenibilidad a comienzos de los años 2000 hasta el actual contexto ha sido “tremenda”, impulsada por hitos regulatorios como el Código de Buen Gobierno de 2015 y, más recientemente, por normativas europeas que han elevado la exigencia en materia ESG. Hoy, la sostenibilidad ya no es opcional, sino una demanda del mercado, de los inversores y de la sociedad.
De la especialización técnica a la visión estratégica
En este nuevo escenario, el rol del dirse se redefine constantemente. Tal y como señaló Ángel Ramírez (Atos), la evolución de la sostenibilidad puede compararse con la de la calidad: ha pasado de ser un “nice to have” a un elemento esencial del ADN empresarial. El reto actual es demostrar su contribución al negocio, conectando las iniciativas sostenibles con la generación de valor y el crecimiento empresarial. Convencer al CEO y al comité de dirección de esta relación directa se posiciona como una de las prioridades clave.
La creciente complejidad de la función también ha impulsado una mayor especialización. Gema Escudero (Canon) destacó cómo, frente a los perfiles generalistas de hace dos décadas, hoy se requieren capacidades técnicas avanzadas, especialmente en áreas como medición ambiental o reporting. Sin embargo, advirtió del riesgo de quedarse en lo operativo: el verdadero valor del dirse reside en su capacidad para traducir los aspectos ESG en decisiones estratégicas que impacten en el modelo de negocio.
Esta evolución ha venido acompañada de cambios en la ubicación organizativa de la función, con modelos diversos que reflejan su carácter transversal. En algunas compañías, el dirse reporta directamente al CEO, mientras que en otras se integra en áreas como Finanzas, Estrategia o Asuntos Corporativos. Más allá de su ubicación formal, todos los participantes coincidieron en la necesidad de integrar la sostenibilidad en todas las áreas de la organización.
La transversalidad fue, de hecho, uno de los grandes ejes del debate. Profesionales como Luz Usamentiaga (MasOrange) o Mar Granados (Repsol) subrayaron que la sostenibilidad debe formar parte del ADN empresarial y ser asumida como una responsabilidad compartida. En este sentido, el dirse actúa como catalizador, impulsando la acción en toda la organización, coordinando esfuerzos y asegurando el cumplimiento de objetivos y regulaciones.
Integración, datos y finanzas: claves del nuevo escenario ESG
Otro de los aspectos clave abordados fue la creciente relación entre sostenibilidad y finanzas. La entrada en vigor de marcos como la CSRD está acelerando esta convergencia, situando la información no financiera al mismo nivel que la financiera. Esto obliga a los dirse a desarrollar nuevas competencias, especialmente en el ámbito económico-financiero, para poder dialogar en igualdad de condiciones con áreas como el CFO y demostrar el retorno de las inversiones ESG.
No obstante, esta relación también plantea desafíos. Tal y como apuntó Gema Escudero, aún no existe un modelo claro de interacción entre sostenibilidad y finanzas, y existe el riesgo de que la función quede subordinada al enfoque financiero. Superar esta tensión pasa por construir un lenguaje común y avanzar hacia una integración real que permita alinear objetivos económicos y sostenibles.
La calidad y gestión del dato ESG fue otro de los temas recurrentes. La creciente exigencia en términos de trazabilidad, auditabilidad y comparabilidad de la información no financiera está obligando a las organizaciones a reforzar sus sistemas de recopilación y análisis de datos. En este contexto, el dirse juega un papel clave como garante de la fiabilidad de la información y como facilitador de su integración en la toma de decisiones.
Finalmente, el debate abordó el futuro de la función, marcado por tendencias como la digitalización, la sostenibilidad de la cadena de valor o la necesidad de perfiles cada vez más híbridos, capaces de combinar conocimientos técnicos, estratégicos y financieros. Los participantes coincidieron en que el éxito de la función dependerá de su capacidad para demostrar su contribución al valor a largo plazo y consolidar su posición en los órganos de decisión.
En definitiva, el encuentro reafirmó el papel del dirse como agente de cambio y figura clave en la transformación estratégica de las organizaciones hacia modelos más sostenibles, resilientes y competitivos.
Desde DIRSE, se quiere agradecer la participación y las valiosas aportaciones de todos los profesionales que formaron parte del encuentro: Ángel Ramírez Fuentes (Atos), Mar Granados Calatrava (Repsol), Luz Usamentiaga (MasOrange), Antonio Fuertes Zurita (DIRSE), Antonio Rivero (Moeve), Gema Escudero Samaniego (Canon), María Ángeles Hidalgo García (Pfizer), Ana Benavente Rodríguez (Horse Technologies) y Ernesto Barceló (Gestamp), así como la colaboración de CompromisoRSE en la organización de esta mesa redonda.
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