LA ISR Y SU DIMENSIÓN SOCIAL – ESTUDIOS SPAINSIF

03 noviembre 2021

 

03/11/2021 

El pasado mes de octubre de 2021, Spainsif presentó en su evento anual en Madrid, dos estudios sobre ISR, “La inversión Sostenible y Responsable en España 2021” y “La dimensión social de la inversión sostenible” en el mundo. Ambos estudios parten del contexto normativo, de los estándares y guías existentes y de sus perspectivas de futuro; nos indican las industrias en las que se más invierte y las excluidas, así como las estrategias de inversión más utilizadas, entre otras cuestiones. Por último, destacan el crecimiento de los activos gestionados con criterios de sostenibilidad y la implantación progresiva de estrategias más sofisticadas. Además, y aunque los aspectos ambientales continúan teniendo un fuerte peso, advierten que las temáticas sociales ganan relevancia en el proceso de selección de activos.

Un año más, Spainsif presentó en su evento anual, el estudio La Inversión Sostenible y Responsable en España 2021, basado en la metodología de Eurosif y a partir de 42 respuestas recibidas (25 de entidades nacionales y 17 de gestores y propietarios de activos internacionales).

El informe destaca que, en España, la estrategia de integración ha ocupado el primer puesto en 2020, aumentando en un 31 % respecto al 2019, aumento atribuible al impulso legal que está teniendo la incorporación de criterios ambientales, sociales y de buen gobierno en los análisis de las carteras, así como a la mejora en la calidad del mercado español, que refuerza su compromiso con la inversión sostenible, adoptando una de las estrategias más avanzadas.

Adicionalmente, se presentó el estudio “La dimensión social de la inversión sostenible”, en donde se brinda una visión actualizada de cómo las entidades integran los aspectos sociales en las diferentes estrategias de inversión sostenible, desde las exclusiones en materias como armas o tabaco, hasta las dificultades que encuentran a la hora de incorporar estas cuestiones dentro del análisis de integración ASG o las inversiones en bonos sociales y bonos de impacto social. El análisis está basado en encuestas realizadas a 42 propietarios y gestores de activos nacionales e internacionales de España.

EL MERCADO DE LA ISR EN ESPAÑA

Volúmenes. Según los datos reportados por las entidades participantes en el estudio, la inversión sostenible en España continúa aumentando de forma continuada en número de activos a pesar del efecto negativo causado por la pandemia del COVID-19 en la economía española. Por primera vez desde que se viene realizando el estudio, los activos ASG en el mercado nacional sobrepasan el 50% (54%) sobre los activos totales, lo que supone que los productos con alguna característica de sostenibilidad son mayoritarios en nuestro mercado local. Destaca también que prácticamente la totalidad (98%) de los activos de organizaciones internacionales reportan algún tipo de criterio ASG. Estos datos confirman la apuesta del sector financiero por la sostenibilidad, incentivada por los avances regulatorios y la respuesta de estos productos en el mercado.

Si se analiza el crecimiento tanto de la inversión sostenible, como de los productos ASG, desde que se viene realizando el estudio, se observa un aumento continuado y constante.

Calidad/Estrategias. La integración ASG, una de las estrategias más sofisticadas, se destaca por primera vez como la principal, tanto para operadores nacionales como internacionales. Se observa además una disminución progresiva de los activos gestionados bajo las estrategias más sencillas, hasta la desaparición por completo de la exclusión, como estrategia única, para las entidades internacionales.

Se evidencia también cómo los gestores y propietarios de activos utilizan varias estrategias en sus carteras, siendo frecuente que apliquen una combinación de ellas en sus productos.

Adicionalmente, destaca la creciente actividad de los operadores ASG respecto al Engagement y Voting, lo que supone tanto el aumento de participación de los accionistas como la mejora de la gobernanza dentro de las entidades.

Si se observa el reparto por estrategias en función del origen de las organizaciones, se identifican algunas diferencias debidas a una mayor madurez de la inversión sostenible en las entidades internacionales. También destaca cómo el mercado nacional está rápidamente adoptando esta filosofía de inversión a través de metodologías cada vez más elaboradas.

Tipología de activos. Se mantiene la singularidad de nuestro mercado, donde predomina la renta fija (30%) sobre la renta variable (26%). En comparación con años anteriores, el porcentaje de renta variable ha descendido en favor de otros conceptos como la renta variable indexada (monitorizada desde 2019) o la renta mixta. Continúa aumentando el peso de los bonos verdes y los bonos sostenibles y el peso de la renta fija disminuye por tercer año consecutivo, aunque no en porcentajes significativos, lo que indica una mayor variabilidad de activos ASG que puedan responder a las expectativas de sostenibilidad de cualquier tipo de inversor, desde el más conservador al menos averso al riesgo.

Tipología de inversor. Con respecto a la tipología del inversor, sigue destacando el institucional, entre los que se sitúan como principales las mutuas y compañías de seguros, fondos de pensiones de empleo, fundaciones y organizaciones benéficas.

El peso de inversor retail en el mercado nacional sigue creciendo, pasando del 19% al 21%, pero se sitúa todavía por debajo de la media mundial.

Equipos y recursos ASG. Se evidencia que, con la entrada en vigor de legislación en materia ASG y el fuerte impulso que desde instituciones como la Unión Europea se está dando a este sector, así como la concienciación y madurez de los inversores, las entidades han reforzado sus departamentos especializados en finanzas sostenibles. A su vez, destaca el alto grado de especialización y formación de estos equipos, que están integrando los conocimientos necesarios para valorar la sostenibilidad dentro de los análisis financieros.

Marco jurídico europeo en materia de ASG. El Plan de Finanzas Sostenibles y su desarrollo normativo (taxonomías, etiquetas, reglamentos de transparencia, SFDR, …) están transformando el ecosistema europeo de las finanzas sostenibles, algo que se manifiesta en la demanda institucional de los propietarios de activos que, atendiendo a sus deberes fiduciarios, está alineada con la sostenibilidad y el impacto, encontrando una oferta de productos ASG cada vez más amplia por parte de las gestoras de activos globales, referentes de mercado.

Reflexión final. Las finanzas sostenibles, como palanca de transformación, con el nuevo marco jurídico de fondo y los compromisos ambientales y sociales, asumidos desde el sector público y privado, están llamados a ser protagonistas de la demanda de los inversores institucionales y particulares, algo con lo que ya cuenta el mercado, como se aprecia en los datos aportados a este estudio.

LA DIMENSIÓN SOCIAL DE LA ISR

El mayor peso que han adquirido los aspectos sociales en las inversiones sostenibles en los últimos años, que se puede atribuir en gran medida a la crisis económica provocada por la pandemia del COVID-19 y a una mayor concienciación y madurez del mercado ante éste y el resto de los retos ambientales, sociales y de buen gobierno.

La relevancia de la regulación aprobada y la que está en proceso de desarrollo, que marcará un marco de actuación que permitirá dar respuesta a las demandas de los inversores facilitando el objetivo de las inversiones sociales como palanca de cambio y crecimiento económico, así como a la identificación del riesgo que supone no recoger estos aspectos en sus inversiones.

Las Directivas de Divulgación (SFDR) y de Informes de Sostenibilidad Empresarial (CSRD), así como sus normas técnicas asociadas, que aportarán claridad a la forma en la que se miden y reportan los aspectos sociales en las organizaciones, ofreciendo un marco más transparente e igualitario que permita a los inversores tomar decisiones fundadas en datos homogéneos y comparables, evitando el socialwashing y canalizando recursos hacia objetivos relacionados con los indicadores sociales. Del mismo modo, el establecimiento de una Taxonomía Social que puede ayudar a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y los objetivos sociales de la UE, atrayendo capital hacia actividades con mejor comportamiento social, a la vez que reduciendo la financiación a las actividades o entidades que generen desigualdad, hambre, exclusiones sociales, etc.

Las guías e indicaciones de reportes voluntarios en materia de sostenibilidad, que resultan de alta utilidad para los inversores. Sin embargo, debe realizarse un esfuerzo importante en la estandarización de métricas y metodologías de reporte que permitan la comparabilidad, así como mejoras en la calidad de los datos reportados y la transparencia general de las entidades.

Las inversiones de impacto se identifican como una estrategia eficaz para generar mejoras sociales en aspectos concretos, pero no suponen la única vía en la que se abordan los retos de la sociedad en las prácticas de inversión sostenible.

Las exclusiones siguen siendo una estrategia muy eficaz para evitar invertir en actividades que perjudican a los objetivos sociales, del mismo modo que lo puede ser el screening basado en normas. Es deseable que las entidades fijen niveles de ambición altos en este aspecto, teniendo en cuenta y facilitando el proceso de transición en el que estamos incursos, excluyendo progresivamente de sus carteras aquellos sectores más dañinos, integrando los aspectos sociales en el análisis de rentabilidad/riesgos e implicando a los accionistas en la realidad laboral, económica y social de los trabajadores y las partes interesadas, de manera que se estimule la toma de decisiones al respecto.