EL LIDERAZGO ÉTICO DEL PROFESIONAL DE LA SOSTENIBILIDAD

En la edición 219 de la revista Profesiones, Ana María López de San Román Alves —vicepresidenta de DIRSE y directora de Ética, Sostenibilidad y Alianzas en ILUNION— reflexiona sobre el papel del profesional de la sostenibilidad como agente de transformación dentro de las organizaciones y sobre la necesidad de contar con marcos éticos que orienten su práctica. En su tribuna, la autora presenta las claves y el proceso de elaboración del Código Ético del Profesional de la Sostenibilidad, una iniciativa impulsada por DIRSE junto con diversas organizaciones del ecosistema profesional y de la sostenibilidad.

La tribuna parte de una idea central: la sostenibilidad ha evolucionado desde los primeros enfoques de responsabilidad social corporativa hacia un marco mucho más amplio, estructurado en torno a los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG). Esta evolución ha puesto de manifiesto la necesidad de contar con profesionales especializados capaces de traducir principios y compromisos en acciones concretas y medibles dentro de las organizaciones. En este contexto, la figura del profesional de la sostenibilidad adquiere un papel estratégico, no como un elemento accesorio o reputacional, sino como un actor clave en la toma de decisiones empresariales.

López de San Román subraya que el contexto actual —marcado por la inestabilidad geopolítica, los desafíos climáticos y las crecientes demandas sociales— exige a las empresas asumir un papel activo en la gestión de riesgos y oportunidades. La sostenibilidad se convierte así en un elemento central de la estrategia empresarial, y los profesionales encargados de impulsarla deben contar con capacidades técnicas, visión estratégica y, sobre todo, un sólido compromiso ético.

Desde esta perspectiva, DIRSE promueve la figura del dirse como el eje vertebrador de la integración de la sostenibilidad en la gestión empresarial. Lejos de limitarse a funciones de comunicación o reputación, estos profesionales trabajan para incorporar los criterios ASG en los modelos de negocio, en la cadena de valor y en los sistemas de gobernanza corporativa.

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