EL CÓDIGO ÉTICO DE LOS PROFESIONALES DE LA SOSTENIBILIDAD, UNA BRÚJULA EN UN CONTEXTO DE CRECIENTE COMPLEJIDAD

En un contexto marcado por la emergencia climática, las desigualdades sociales, la inestabilidad geopolítica y los cambios regulatorios, el papel de los profesionales de la sostenibilidad adquiere una relevancia creciente, al tiempo que se enfrenta a una mayor complejidad e incertidumbre. Así lo expone Ana María López de San Román, vicepresidenta de DIRSE, en un artículo publicado recientemente en WAS (Women Action Sustainability), en el que reflexiona sobre la necesidad y el valor del Código Ético del Profesional de la Sostenibilidad.

El artículo subraya que los profesionales de la sostenibilidad no actúan como meros observadores, sino como agentes clave en la toma de decisiones estratégicas que guían la transición de las organizaciones hacia modelos más responsables. Esta capacidad de influencia conlleva dilemas éticos frecuentes, que no siempre tienen respuestas simples y que requieren algo más que conocimientos técnicos: exigen criterios éticos sólidos, coherencia y compromiso profesional.

En este escenario, el Código Ético del Profesional de la Sostenibilidad nace como una herramienta de orientación y referencia, concebida para acompañar a los profesionales cuando el camino no es evidente y para reforzar la integridad personal y profesional como base de una sostenibilidad auténtica. El texto destaca que, ante la ausencia de un marco deontológico obligatorio —al no tratarse de una profesión colegiada—, este código voluntario aporta estándares compartidos y el denominado “coraje ético” necesario para afrontar presiones, contradicciones y decisiones complejas.

El artículo pone también en valor el impulso de DIRSE como asociación que agrupa a los directivos y profesionales de la sostenibilidad en España, y que conoce de primera mano los retos que afronta la profesión. Desde esa experiencia, DIRSE ha promovido el desarrollo de este código con una clara vocación abierta e inclusiva, orientada a toda la comunidad profesional, más allá de asociaciones, sectores o territorios.

El proceso de elaboración del código ha sido participativo y colaborativo, contando con la implicación de entidades y organizaciones de referencia en ética y sostenibilidad, como Pacto Mundial, WAS, Forética, Fundación SERES, IECO, Fundación Étnor y Unión Profesional, entre otras. Esta diversidad de voces ha permitido construir un marco ético compartido, alineado con los desafíos globales a los que se enfrentan las organizaciones.

El Código se articula en torno a once principios fundamentales, entre los que se incluyen la integridad y la transparencia, el compromiso social y ambiental, la responsabilidad y coherencia, el respeto a los derechos humanos, el buen gobierno, la innovación, el coraje ético, la empatía y la excelencia profesional. Principios concebidos para ser aplicables a profesionales de distintos sectores, tamaños de organización y ámbitos de actuación.

Asimismo, el artículo destaca que el valor del Código Ético reside en su aplicación práctica. Para ello, se contempla la creación de un Comité de Ética multidisciplinar, con un papel orientador y formativo, así como un canal confidencial de consultas que permita a los profesionales plantear dilemas éticos y recibir acompañamiento fundamentado.

El texto concluye señalando que el Código Ético del Profesional de la Sostenibilidad es una declaración de compromiso colectivo y una invitación al liderazgo ético, orientada a reforzar la credibilidad, la coherencia y el impacto transformador de una profesión clave para el bienestar presente y futuro de la sociedad.

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