EL 80% DE LA CIUDADANÍA EUROPEA SITÚA LA SOSTENIBILIDAD COMO PRIORIDAD POLÍTICA Y ECONÓMICA

La sostenibilidad ya no es una aspiración, sino una demanda social ampliamente compartida en Europa. Así lo revela el nuevo informe del Pacto Mundial de la ONU España, “Percepción de la ciudadanía europea sobre el desarrollo sostenible 2025”, elaborado a partir de más de 13.000 encuestas en 16 países. El estudio muestra un dato contundente: el 80% de las personas europeas considera que el desarrollo sostenible debe ser una prioridad en la agenda política y reconoce que este influye de forma directa en sus hábitos de consumo. Desde DIRSE, recopilamos las principales conclusiones de este análisis para que nuestros socios estén al día de las tendencias sociales que configuran el nuevo contexto empresarial y político en materia ASG.

Según el informe, tres de cada cuatro europeos creen que los gobiernos deben destinar más recursos a la implementación de la Agenda 2030. En España, esta percepción es aún más intensa: el 78% de las personas encuestadas reclama una mayor implicación pública, y un 77% considera que las empresas deben acelerar su contribución a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Esta exigencia ciudadana se traduce en una llamada a la coherencia entre los discursos y las acciones. Como señala Cristina Sánchez, directora ejecutiva del Pacto Mundial de la ONU España, “la ciudadanía tiene claro que la sostenibilidad no puede retroceder. Lo que estamos viendo es una demanda de coherencia, que la política y la economía respondan a lo que la gente ya percibe como urgente. Gobiernos y compañías no pueden quedarse atrás ni defraudar la confianza que la ciudadanía deposita en ellos”.

El estudio también muestra que este consenso atraviesa a todos los grupos de edad, con mayor intensidad entre las personas jóvenes (18-44 años), que sitúan la sostenibilidad como una prioridad absoluta. En los grupos de mayor edad, aunque el apoyo sigue siendo mayoritario, se tiende a considerarla importante pero secundaria.

 

LA SOSTENIBILIDAD CONDICIONA LOS HÁBITOS DE CONSUMO

El impacto del compromiso sostenible se refleja también en el comportamiento cotidiano. El 80% de los europeos afirma tener en cuenta criterios de sostenibilidad en sus decisiones de compra, aunque solo un 27% lo hace siempre. En el extremo opuesto, apenas un 20% prioriza factores como el precio o la comodidad frente a la sostenibilidad.

España destaca entre los países donde estos criterios tienen mayor influencia, junto con Bulgaria, Reino Unido e Irlanda. Esto evidencia que los consumidores españoles son cada vez más conscientes de su papel en la transición hacia modelos de producción y consumo responsables.

El estudio confirma una evolución estructural: la sostenibilidad ya no se percibe como un valor añadido, sino como un factor de decisión que compite con variables tradicionales como el coste o la conveniencia. Aunque todavía no determina todas las compras, su presencia en cuatro de cada cinco consumidores anticipa un cambio irreversible en el mercado europeo.

 

MÁS REGULACIÓN, PERO CON DIFERENCIAS ENTRE REGIONES

El informe también explora el grado de apoyo a nuevas normativas en materia de sostenibilidad. Mientras en el sur de Europa la población respalda mayoritariamente el endurecimiento de las regulaciones, en el norte y noreste crece cierto escepticismo.

En países como Alemania, Austria o Países Bajos, entre el 19% y el 24% de los encuestados se muestra reticente a una regulación más estricta. Por el contrario, en España, Croacia, Bulgaria o Portugal, menos del 13% de la población se opone a este avance normativo.

Estos datos revelan que la ciudadanía del sur de Europa demanda marcos más firmes y coherentes para garantizar una acción sostenible con mayor impacto social y medioambiental. En cambio, en el norte, el debate parece centrarse más en la eficacia y el coste de la regulación que en su necesidad.

 

LAS EMPRESAS, ENTRE LA CONFIANZA Y LA DESCONFIANZA

El papel del sector privado se percibe con una mezcla de reconocimiento y escepticismo. Según el informe, el 47% de los europeos considera que las empresas generan un impacto positivo, especialmente en derechos laborales, seguidos por los derechos humanos (42,8%) y la protección del medioambiente (42,6%).

Sin embargo, esta confianza se reduce notablemente cuando se analizan otros ámbitos. Solo un 35% valora positivamente la contribución empresarial a la lucha contra la corrupción, y un 33% duda de que las compañías líderes estén verdaderamente comprometidas con la sostenibilidad.

En España, esta percepción crítica es aún más acusada: cuatro de cada diez personas creen que los compromisos sostenibles de las empresas líderes no son sinceros y temen que se trate de prácticas de greenwashing.

Pese a ello, el informe también identifica una visión optimista: siete de cada diez europeos consideran que la sostenibilidad impulsa la competitividad empresarial, y una amplia mayoría confía en que la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta útil para avanzar en sostenibilidad. Este optimismo es especialmente alto en Finlandia (77%), Grecia (76%) y Croacia (73%), aunque más moderado en países como Bulgaria (58%).

 

UN CONSENSO SOCIAL QUE REDEFINE LA SOSTENIBILIDAD EMPRESARIAL

Los resultados del estudio dejan una conclusión inequívoca: la sostenibilidad se ha consolidado como una prioridad política, económica y social en Europa. Ya no se trata de un compromiso voluntario ni de una tendencia reputacional, sino de una expectativa ciudadana con capacidad de influir en el consumo, en la regulación y en la estrategia corporativa.

Esta percepción creciente obliga a las empresas a profundizar en la coherencia entre discurso y acción, reforzando la transparencia, la rendición de cuentas y la integración transversal de los criterios ASG.
Los datos reflejan una nueva era de corresponsabilidad en la que la sostenibilidad se mide no solo por los compromisos declarados, sino por los resultados tangibles que genera en el territorio, las personas y el planeta.

Para los directivos de sostenibilidad, estos hallazgos ofrecen una brújula valiosa:
• Escuchar a la ciudadanía y comprender sus expectativas permite alinear las estrategias empresariales con la demanda social.
• Fortalecer la comunicación y la trazabilidad de los compromisos es clave para contrarrestar el escepticismo y construir confianza.
• Integrar la sostenibilidad en el corazón del negocio —compras, operaciones, innovación o digitalización— es la vía más eficaz para generar impacto real.

Puedes descargar el informe completo aquí.