DIRSE: CELEBREMOS QUE SOMOS 1.000 SOCIOS Y RECORDEMOS LAS 6 DIMENSIONES DE LA BRÚJULA DEL DIRSE

DIRSE celebra haber alcanzado la cifra de 1.000 socios bajo el lema “1.000 socios, un propósito compartido”. Este hito pone de manifiesto la consolidación de la función del dirse en España y la fortaleza de una comunidad que, doce años después de su fundación, sigue creciendo y afrontando nuevos desafíos.

Con motivo de esta celebración, Toni Ballabriga, uno de los once firmantes del acta fundacional y expresidente de DIRSE, comparte sus recuerdos y su visión de futuro en el artículo que encontrarás a continuación.

 

Por Toni Ballabriga

Hemos alcanzado un hito histórico: ya somos 1.000 profesionales de la sostenibilidad asociados a DIRSE, la organización que agrupa en nuestro país a quienes creemos que la sostenibilidad no es una función más dentro de la empresa.

Este logro no es solo una cifra. Es el reflejo de una transformación profunda que vive el tejido empresarial español. En apenas una década, el papel del dirse ha pasado de ser una voz que pedía más responsabilidad corporativa, a convertirse en un catalizador del cambio empresarial.

Un rol que ha ido evolucionando y que ido configurando una identidad propia basada en mi opinión en lo que llamo las seis dimensiones de brújula del dirse.

La primera es el propósito, con el foco en el impacto. El dirse trabaja siempre para integrar el impacto en la vida de las personas y las empresas en el corazón de la toma de decisiones empresariales. Su labor consiste en vincular constantemente la estrategia al porqué de la organización, a su razón de ser.

La segunda dimensión del rol del dirse es la integridad. El dirse ayuda a impregnar toda la organización con principios y valores, asegurando que las decisiones se tomen con integridad, coherencia, consistencia y transparencia. Es algo así como un guardián de los cómos, de la forma en que se toman decisiones y se hacen las cosas en las empresas.

A continuación, tenemos una dimensión esencial: la competitividad. La sustentabilidad consigue su mayor alcance e impacto positivo cuando no se actúa desde el cumplimento sino esencialmente desde la oportunidad de negocio. El dirse alcanza su máxima expresión e influencia cuando actúa desde donde la sostenibilidad se convierte en ventaja competitiva.

La cuarta dimensión de la brújula del dirse es la obsesión por la colaboración. Ninguna empresa puede transformar el sistema por sí sola. El dirse cultiva alianzas con clientes, proveedores, administraciones, academia y sociedad civil. Su mirada es amplia, sin límites. El dirse se multiplica cuando busca ir más allá de la organización para contribuir a un cambio de su industria. El con quién se hace el camino marca la diferencia.

La perseverancia es otra de las dimensiones del dirse que le permite impulsar su liderazgo transformacional. Transformar exige tiempo, convicción y coraje. El dirse es un agente de cambio dentro de su propia empresa, alguien que desafía el statu quo, que inspira desde el ejemplo y que impulsa la evolución con actitud intraemprendedora. La perseverancia no es resistencia: es como influyes para una transformación de la empresa.

Y la sexta dimensión es la importancia del equipo y del liderazgo distribuido. Porque la sostenibilidad no puede depender de una sola persona ni un área o departamento. El verdadero éxito del dirse está en lograr que toda la organización asuma la agenda sostenible como propia.

Convertir al comité de dirección en aliado, al equipo financiero en impulsor, al área comercial en embajadora. El dirse actúa como catalizador de un liderazgo compartido y su verdadero éxito culmina cuando su función en su gran medida se biodegrada y la empresa integra la sostenibilidad en todo lo que hace by default.

Ahora celebramos los 1.000 socios de DIRSE. Y todos debemos sentirnos muy orgullosos de haber contribuido a vertebrar esta función en las empresas en España. Recordemos estas seis dimensiones en nuestra mirada larga y en nuestro día a día. A mí me han ayudado en mi particular viaje.