CDP ALERTA: EL IMPACTO FINANCIERO DEL CLIMA EXTREMO SE DISPARA

Las pérdidas derivadas de fenómenos meteorológicos extremos ya no son un riesgo hipotético ni una preocupación limitada al ámbito regulatorio o académico. Las propias empresas están cuantificando impactos financieros reales vinculados a inundaciones, olas de calor, sequías, interrupciones en cadenas de suministro, incremento de costes operativos, daños en activos físicos o aumento de primas de seguros. Así lo recoge el nuevo informe de CDP, Disconnected Defenses: Extreme Weather Risk Across Corporates, Cities and Financial Systems, que analiza cómo compañías, aseguradoras y gobiernos subnacionales están identificando y gestionando los riesgos asociados al cambio climático.

Con el objetivo de mantener informadas a las personas socias sobre las principales tendencias y riesgos ASG, desde DIRSE se comparten algunos de los hallazgos más relevantes de este estudio, que sitúa los eventos climáticos extremos como un factor cada vez más determinante para la resiliencia económica y financiera de las organizaciones.

El informe parte de una premisa clara: los impactos climáticos ya están afectando los resultados financieros de empresas, ciudades y sistemas económicos enteros. Según CDP, las compañías reportaron pérdidas por valor de 2.900 millones de dólares en un solo año de reporte, mientras que las pérdidas futuras anticipadas podrían alcanzar los 898.000 millones de dólares.

Uno de los aspectos más relevantes del estudio es que estos datos proceden directamente de organizaciones que participan en los procesos de divulgación ambiental de CDP. No se trata, por tanto, de estimaciones externas, sino de riesgos identificados y cuantificados por las propias empresas en sus procesos de análisis financiero, gestión del riesgo y planificación estratégica.

Riesgos climáticos cada vez más presentes en la gestión empresarial

El informe destaca que los fenómenos meteorológicos extremos están dejando de percibirse como eventos excepcionales para convertirse en riesgos estructurales que afectan a la continuidad del negocio. Inundaciones, lluvias intensas, sequías, ciclones o incendios forestales ya están generando interrupciones operativas, pérdida de ingresos y aumento de costes directos en múltiples sectores.

Las inundaciones aparecen como el principal factor de riesgo financiero, con impactos proyectados superiores a los 527.000 millones de dólares, seguidas por ciclones y precipitaciones extremas. El informe señala además que cerca del 48 % de los riesgos climáticos identificados por las empresas se esperan en el corto plazo —hasta dos años—, lo que sitúa estos impactos dentro de los horizontes actuales de inversión y planificación corporativa.

Entre los principales efectos financieros anticipados destacan la pérdida de ingresos por reducción de la capacidad productiva, estimada en 326.000 millones de dólares, así como el deterioro o retiro anticipado de activos físicos, con impactos previstos de 218.000 millones.

El estudio subraya que muchas compañías ya están incorporando estos riesgos climáticos en sus procesos de gestión del riesgo, análisis de resiliencia y planificación financiera. Sin embargo, también advierte de que todavía existe una importante brecha entre la magnitud de los impactos esperados y el nivel real de reconocimiento y preparación empresarial.

De hecho, aunque el 62 % de los gobiernos subnacionales que reportan a CDP afirman estar ya significativamente afectados por fenómenos meteorológicos extremos, solo el 35 % de las empresas identifica estos eventos como un riesgo financiero material.

Un riesgo sistémico que va más allá de cada empresa

Uno de los principales mensajes del informe es que los riesgos climáticos no afectan únicamente a activos individuales o sectores concretos, sino que se transmiten a través de sistemas compartidos como infraestructuras, cadenas de suministro, servicios públicos o mercados aseguradores.

En este contexto, CDP insiste en que el cambio climático debe abordarse como un riesgo sistémico y no exclusivamente como una amenaza localizada o puntual. La resiliencia empresarial depende cada vez más de factores externos como la fiabilidad de las infraestructuras públicas, la disponibilidad de seguros, la estabilidad logística o la capacidad de adaptación de los territorios donde operan las organizaciones.

El informe señala además que muchas de las medidas actualmente adoptadas por las empresas se centran principalmente en reducir su exposición directa mediante adaptación física o planes de continuidad operativa, mientras que las acciones basadas en la colaboración multiactor o la coordinación territorial siguen siendo minoritarias.

El papel crítico del seguro y la financiación para la adaptación

Otro de los puntos destacados del análisis es el creciente riesgo asociado a la disponibilidad y asequibilidad de los seguros climáticos. Aunque las empresas prevén importantes impactos sobre activos e ingresos, muy pocas están incorporando en sus análisis escenarios relacionados con restricciones de cobertura, aumento de primas o retirada de aseguradoras en zonas de alto riesgo.

Esta situación contrasta con la visión del sector asegurador. Según el informe, el 48 % de las aseguradoras que reportan a CDP identifica los fenómenos meteorológicos extremos como un riesgo financiero material y anticipa 49.000 millones de dólares en futuras reclamaciones relacionadas con el clima.

CDP advierte así de una posible “brecha de protección” que podría amplificarse en los próximos años y afectar tanto a la financiación como a la viabilidad de determinados activos y operaciones empresariales.

A ello se suma un déficit global de financiación para adaptación estimado en 34.000 millones de dólares. Más del 60 % de los gobiernos subnacionales que reportan a CDP afirma necesitar financiación adicional para proyectos de adaptación climática, mientras que cerca de la mitad reconoce limitaciones presupuestarias para hacer frente a estos desafíos.

Transparencia y divulgación como herramientas clave

El informe concluye que la divulgación de información climática será fundamental para mejorar la coordinación entre empresas, administraciones públicas, entidades financieras y aseguradoras. Según CDP, hacer visibles las dependencias compartidas, las brechas de financiación y las áreas de mayor exposición permitirá orientar mejor las inversiones y reforzar la resiliencia colectiva frente a fenómenos extremos.

En este escenario, la sostenibilidad y la gestión de riesgos climáticos se consolidan como elementos estratégicos para la toma de decisiones empresariales. Más allá del cumplimiento normativo, el reto pasa por integrar los riesgos físicos del cambio climático en la planificación financiera, operativa y estratégica de las organizaciones, fortaleciendo al mismo tiempo la colaboración entre actores públicos y privados para reducir vulnerabilidades compartidas.

Puedes leer el informe completo aquí.