La biodiversidad se consolida como uno de los grandes retos globales de la próxima década y como un ámbito cada vez más relevante en la agenda empresarial y en la gestión ASG. Conscientes de esta realidad, DIRSE celebró el webinar “Biodiversity Counts – Midiendo el valor económico de la biodiversidad”, una sesión que puso el foco en la necesidad de comprender, medir y traducir el impacto sobre la biodiversidad en términos económicos, con el objetivo de facilitar la toma de decisiones estratégicas en las organizaciones.
El encuentro, organizado en colaboración con Eco Intelligent Growth (EIG), cerró el calendario de webinars de DIRSE del año, subrayando la creciente importancia de la biodiversidad como eje transversal para todos los sectores económicos y como uno de los temas clave que marcarán la agenda de sostenibilidad en 2026.
Durante la sesión se destacó que la biodiversidad no puede entenderse como un concepto abstracto ni limitado a la conservación de especies emblemáticas. La biodiversidad engloba la diversidad de ecosistemas, especies y diversidad genética, y constituye la base de numerosos servicios ecosistémicos esenciales para la actividad económica y el bienestar social.
Las empresas, independientemente de su tamaño o sector, mantienen dependencias directas e indirectas de la biodiversidad y, al mismo tiempo, generan impactos sobre ella a lo largo de toda su cadena de valor. En un contexto marcado por la emergencia climática, el crecimiento demográfico y la intensificación de la actividad humana, la pérdida de biodiversidad se ha acelerado de forma significativa. Las estimaciones actuales apuntan a una reducción global de más del 50 % desde la década de los setenta y a un riesgo de extinción de hasta el 30 % de las especies existentes para el año 2050.
Este escenario sitúa a la biodiversidad como un riesgo estratégico de primer orden, con implicaciones ambientales, sociales, económicas y financieras. A medio y largo plazo, los riesgos ambientales —entre ellos la degradación de ecosistemas y la pérdida de biodiversidad— adquieren un peso creciente frente a otros factores tradicionales de riesgo empresarial.
MEDIR PARA GESTIONAR: EL VALOR DE LA MONETIZACIÓN DE LA BIODIVERSIDAD
Uno de los ejes centrales del webinar fue la necesidad de medir y monetizar la biodiversidad como paso imprescindible para integrarla de forma efectiva en la gestión empresarial. La valoración económica del capital natural no es un concepto nuevo, pero sigue generando debate. No obstante, se puso de relieve que, cuando se realiza con rigor metodológico y atendiendo a la complejidad de los ecosistemas, puede convertirse en una herramienta clave para la conservación y para la asignación eficiente de recursos.
Poner valor económico a la biodiversidad permite incorporar este factor en los procesos habituales de análisis, inversión y toma de decisiones, utilizando un lenguaje comprensible para los órganos de dirección, los equipos financieros y los inversores. De este modo, la biodiversidad deja de ser un elemento periférico para convertirse en una variable estratégica comparable con otros indicadores económicos.
Durante la sesión se señalaron diversas palancas que justifican la valoración económica de la biodiversidad, entre ellas la gestión de riesgos y el cumplimiento normativo, la eficiencia económica y el ahorro de costes, la reputación y el valor de marca, la innovación y las oportunidades de negocio, la gestión sostenible de recursos y la influencia en el diseño de políticas públicas.
LIMITACIONES DEL ESTADO ACTUAL Y NECESIDAD DE MAYOR PRECISIÓN
El webinar también abordó las principales limitaciones de las herramientas existentes para la monetización de la biodiversidad. Entre ellas, se destacó que muchas metodologías se centran únicamente en la ocupación y transformación del suelo, dejando fuera otras presiones relevantes como el cambio climático, la toxicidad, la disponibilidad de agua o la acidificación.
Asimismo, se subrayó que la utilización de precios medios a escala de país o bioma puede generar una pérdida significativa de precisión, al no reflejar adecuadamente la dimensión espacial concreta en la que se producen los impactos. Esta falta de detalle puede conducir a infravaloraciones sistemáticas y a una elevada incertidumbre en los resultados.
BIODIVERSITY COUNTS: UNA HERRAMIENTA PARA PASAR DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA
En este contexto se presentó Biodiversity Counts, una herramienta desarrollada por Eco Intelligent Growth junto a Grupo Construcía, KPMG Países Bajos y la Fundación para el Desarrollo Sostenible (FSD), con el objetivo de superar las limitaciones existentes y ofrecer una medición más completa y precisa del impacto sobre la biodiversidad.
La herramienta se basa en un enfoque de análisis de ciclo de vida, lo que permite evaluar impactos a nivel de producto, proyecto, organización o incluso región. A partir de un inventario detallado de actividades —como consumo de agua, emisiones o toxicidad—, Biodiversity Counts mide el impacto sobre la biodiversidad mediante metodologías científicas avanzadas y lo traduce posteriormente en valor económico.
Este proceso se articula en varias etapas: la recopilación del inventario de impactos, la caracterización del impacto sobre la biodiversidad, la valoración de los servicios ecosistémicos afectados y la monetización final de las pérdidas o ganancias generadas. Todo ello se apoya en bases de datos internacionales de referencia y en un alto nivel de detalle espacial, alineado con marcos como el TNFD (Taskforce on Nature-related Financial Disclosures).
DE LA MEDICIÓN A LA DECISIÓN: EXPERIENCIAS EMPRESARIALES
La sesión se completó con una mesa de experiencias en la Cástor González, CEO en Circular Capital; y Ignacio Puig García de la Vega, técnico de Sostenibilidad en Ilunion, compartieron los retos y aprendizajes derivados de la gestión de la biodiversidad en el ámbito empresarial.
Entre las principales barreras identificadas destacaron la falta de datos ambientales fiables y homogéneos, la ausencia de metodologías comunes que permitan el benchmarking, la complejidad inherente a la biodiversidad y la dificultad para integrarla en los procesos de toma de decisiones. A ello se suma la escasez de perfiles técnicos especializados y la necesidad de mayor sensibilización en los órganos de dirección.
No obstante, los ponentes coincidieron en que la monetización de la biodiversidad supone un punto de inflexión. Traducir los impactos en términos económicos facilita el diálogo interno, permite priorizar inversiones y alinea la sostenibilidad con la estrategia financiera y de negocio. Medir deja de ser un ejercicio teórico para convertirse en un criterio de diseño que influye desde el inicio en las decisiones técnicas y económicas.
MIRANDO AL FUTURO: BIODIVERSIDAD COMO ACTIVO ESTRATÉGICO
De cara al futuro, se destacó que la integración de la biodiversidad en la estrategia empresarial requiere activar diversas palancas más allá de la regulación. Entre ellas, la orientación de la gobernanza y del capital hacia modelos sostenibles, la demostración de que rentabilidad e impacto positivo pueden ir de la mano, la medición rigurosa para priorizar decisiones y la promoción de soluciones basadas en la naturaleza a lo largo de toda la cadena de valor.
La biodiversidad se perfila así no solo como un reto ambiental, sino como un activo estratégico capaz de generar valor económico, reducir riesgos y reforzar la resiliencia de las organizaciones en un contexto de creciente incertidumbre.
El webinar concluyó con una invitación a avanzar desde el conocimiento hacia la acción, aprovechando las herramientas disponibles para integrar la biodiversidad de forma efectiva en la gestión empresarial y contribuir a una transición sostenible que sea, al mismo tiempo, económicamente viable y socialmente justa.
Puedes ver el webinar completo aquí.



