La sostenibilidad empresarial atraviesa una etapa de profunda transformación. Lo que hace apenas unos años se percibía principalmente como una cuestión vinculada al reporte y la comunicación se ha convertido en un ámbito cada vez más conectado con la estrategia, la gestión del riesgo y la creación de valor. En este contexto, la figura del director o directora de sostenibilidad ha adquirido un papel creciente dentro de las organizaciones, impulsado tanto por la evolución regulatoria como por las nuevas exigencias de inversores, clientes y otros grupos de interés.
Estas son algunas de las reflexiones compartidas por Andrés Cester, CEO de Manglai, en una nueva entrega del Ciclo de Entrevistas DIRSE & Corresponsables, donde analizó la evolución de la función de sostenibilidad, el papel de la tecnología en la gestión ASG y los desafíos que afrontan las organizaciones para comunicar sus avances de forma creíble y transparente.
Durante la entrevista, Cester destacó que uno de los cambios más significativos de los últimos años ha sido la transformación del rol del profesional de la sostenibilidad dentro de las empresas. Según explicó, la función ha evolucionado desde una posición centrada en el cumplimiento normativo y la elaboración de informes hacia una responsabilidad mucho más estratégica y transversal.
«Hace unos años, la sostenibilidad corporativa era principalmente un ejercicio de comunicación: medir, reportar y publicar. Hoy, las organizaciones que van en serio exigen al DIRSE que traduzca esos datos en decisiones de negocio concretas relacionadas con inversiones, proveedores, productos o modelos operativos», señaló.
Desde su experiencia al frente de una compañía tecnológica especializada en la gestión y medición de datos de sostenibilidad, Cester considera que el gran salto que están dando las organizaciones consiste precisamente en pasar de la métrica a la acción. Es decir, utilizar la información ASG no solo para cumplir con las obligaciones de reporte, sino también para orientar decisiones estratégicas capaces de generar impacto y mejorar el desempeño empresarial.
En relación con la creciente influencia de la sostenibilidad en los órganos de dirección, el CEO de Manglai afirmó que la figura del DIRSE ha ganado peso en las conversaciones estratégicas, aunque reconoció que este avance sigue produciéndose de forma desigual entre sectores y organizaciones.
A su juicio, esta evolución responde principalmente a dos factores. Por un lado, la creciente exigencia regulatoria derivada de iniciativas como la Directiva de Información Corporativa sobre Sostenibilidad (CSRD), la Taxonomía Europea o los estándares vinculados a la medición de emisiones. Por otro, la presión ejercida por inversores, clientes y mercados, que demandan cada vez más información fiable sobre el desempeño ambiental y social de las organizaciones.
«Cuando la sostenibilidad afecta directamente a la financiación, la reputación o la capacidad de generar negocio, el DIRSE tiene un asiento natural en las conversaciones estratégicas», apuntó.
Otro de los temas abordados durante la entrevista fue el papel que desempeñan las asociaciones profesionales en el desarrollo de la función de sostenibilidad. En este sentido, Cester explicó que la incorporación de Manglai a DIRSE responde a la voluntad de acercar el desarrollo tecnológico a las necesidades reales de los profesionales que gestionan la sostenibilidad en las organizaciones.
Según señaló, los directivos y responsables ASG son quienes mejor conocen los desafíos cotidianos asociados a la recopilación de datos, la trazabilidad de la información, la medición de emisiones o el cumplimiento de los nuevos requisitos de reporte. La participación en DIRSE permite, por tanto, comprender de primera mano estas necesidades y trasladarlas al desarrollo de soluciones tecnológicas más útiles y adaptadas a la realidad empresarial.
Asimismo, destacó el valor que aporta la asociación como espacio de intercambio de conocimiento y aprendizaje colectivo. En un entorno en constante evolución, marcado por cambios regulatorios y nuevas demandas de los grupos de interés, el acceso a una comunidad especializada resulta especialmente relevante para compartir experiencias, identificar tendencias y acelerar la adopción de buenas prácticas.
La entrevista concluyó con una reflexión sobre uno de los grandes retos actuales de la sostenibilidad corporativa: la comunicación responsable. Para Cester, la creciente preocupación por el greenwashing ha generado una desconfianza comprensible entre consumidores, inversores y otros grupos de interés, lo que obliga a las organizaciones a elevar el nivel de rigor y transparencia de sus mensajes.
En este sentido, defendió la necesidad de sustituir las afirmaciones genéricas por información concreta, verificable y basada en datos. «La única forma de recuperar credibilidad es ser específico», afirmó, señalando que las organizaciones deben comunicar resultados medibles, metodologías utilizadas y avances tangibles en lugar de recurrir a mensajes ambiguos o promesas difíciles de verificar.
Para ello, destacó el papel de la tecnología como aliada de la sostenibilidad. Una gestión rigurosa de los datos, explicó, facilita la trazabilidad de la información y permite construir mensajes más transparentes y creíbles. En un contexto en el que la confianza se ha convertido en un activo estratégico, la capacidad de medir con precisión y comunicar con honestidad será, cada vez más, un elemento diferencial para las organizaciones comprometidas con la sostenibilidad.
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