En los últimos años, el rol del director de Sostenibilidad (dirse) ha experimentado una evolución acelerada marcada por la creciente importancia de la gestión responsable en la estrategia corporativa. La sostenibilidad ha dejado de ser un elemento complementario para convertirse en una palanca de transformación empresarial. Así lo afirma Albert Medrán, director Global de Marketing, Comunicación y ESG en LLYC, firma internacional de consultoría en comunicación, asuntos públicos y Corporate Affairs. En su conversación con el ciclo de entrevistas DIRSE – Corresponsables, Medrán reflexiona sobre los cambios en la profesión, el papel estratégico del dirse y la relevancia de construir un relato empresarial sustentado en la evidencia.
Para Medrán, la evolución del paradigma de la sostenibilidad en la última década ha otorgado al dirse un espacio de influencia real dentro de las organizaciones. “El rol del dirse es ante todo transformador. Tiene la capacidad de influir y de guiar a la compañía en un contexto cambiante”, destaca. Esta influencia se sustenta en la capacidad del dirse para leer el contexto, entender las necesidades de la organización y activar procesos de cambio que involucren a diferentes áreas de negocio.
En compañías globales y con altos niveles de exposición pública como LLYC, el dirse ha ampliado su mandato hacia una función más estratégica vinculada directamente con los asuntos corporativos y la competitividad. De acuerdo con Medrán, el rol pivota sobre tres grandes ejes:
- Anticipar: detectar riesgos y oportunidades derivados del entorno, la regulación y las expectativas sociales.
- Integrar: asegurar que los criterios ESG formen parte de los procesos y decisiones de negocio.
- Acelerar: impulsar transformaciones medibles que aporten valor y tengan impacto directo en la organización.
Este enfoque permite que la sostenibilidad se convierta en motor de innovación, eficiencia operativa, atracción y retención de talento y preferencia en el mercado. “El foco se ha desplazado del cumplimiento a la creación de valor, y del relato a la evidencia”, subraya.
LA SOSTENIBILIDAD ENTRA EN LA ALTA DIRECCIÓN
A la pregunta de si la figura del dirse ha ganado peso en los comités de dirección y los órganos de gobierno, Medrán considera que se trata de un proceso en desarrollo, aunque con avances notables. Más allá de la presencia formal en los órganos decisores, lo realmente relevante es que la sostenibilidad forme parte de la lógica empresarial cotidiana.
Según explica, la influencia del dirse se consolida cuando las decisiones estratégicas —desde el diseño de modelo de negocio hasta la gestión operativa— incorporan de manera natural las perspectivas social y ambiental, del mismo modo que tradicionalmente se han integrado las dimensiones financiera y ética.
“Se trata de consolidar un mindset de sostenibilidad en toda la organización”, afirma. Eso implica que el CEO, el CFO, el COO y el resto de líderes empresariales consideren la sostenibilidad como un elemento estructural en la toma de decisiones. Solo así la organización puede convertirse en un referente y ganar la confianza de sus grupos de interés.
DIRSE COMO ESPACIO DE CONSTRUCCIÓN COLECTIVA Y RIGOR PROFESIONAL
Medrán también destaca el valor de la comunidad profesional que ofrece DIRSE. En su opinión, la práctica de la sostenibilidad y el impacto se ha vuelto más sofisticada, exigente y determinante en la competitividad empresarial. Sin embargo, aún existe un amplio terreno de aprendizaje compartido.
“La responsabilidad de quienes ejercemos esta función es alta”, señala. Participar en un espacio como DIRSE —que promueve la cooperación, el intercambio de conocimiento y el desarrollo profesional— aporta herramientas, visión y acompañamiento para afrontar retos que todavía están en consolidación. La asociación, afirma, juega un papel clave en fomentar el rigor, la perspectiva crítica y la construcción conjunta de soluciones.
COMUNICAR CON COHERENCIA, RIGOR Y CAUTELA: UN DESAFÍO CRECIENTE
En un contexto marcado por la desinformación, el escrutinio social y el avance regulatorio, la comunicación de los avances en sostenibilidad debe ser particularmente cuidadosa. Desde la experiencia de LLYC, firma especializada en comunicación y Corporate Affairs, Medrán defiende una aproximación basada en:
- Coherencia: asegurar que lo que se comunica está respaldado por acciones reales y verificables.
- Rigor: sustentar los mensajes con datos, evidencia y procesos de materialidad sólidos.
- Cautela: encontrar el equilibrio entre comunicar demasiado o demasiado poco, evitando caer en la ecoimpostura o el infrarrelato.
Además, señala un desafío emergente: la creciente influencia de la inteligencia artificial en la construcción de reputación. “Ahora no solo nos leen las personas. También nos lee la IA que moldea percepciones y decisiones”. Por ello, considera fundamental comunicar con lenguaje claro, trazabilidad y datos estructurados que permitan construir confianza tanto en audiencias humanas como en modelos tecnológicos.
Las reflexiones de Albert Medrán confirman una tendencia clara: el dirse se consolida como pieza estratégica en la gobernanza empresarial y en el futuro de la competitividad corporativa. Su rol se fortalece en la medida en que es capaz de anticipar, integrar y acelerar transformaciones que aporten valor real a la organización y al entorno. Un reto que exige visión, rigor profesional y una comunidad como DIRSE que acompañe, inspire y construya conocimiento colectivo.
Puedes leer la entrevista completa aquí.



