Desde DIRSE hemos recopilado los principales puntos sobre qué le espera al ámbito ASG en 2026, a partir del análisis divulgado por Ethic, con el objetivo de que los socios de DIRSE estén siempre al día de las tendencias, cambios regulatorios y desafíos que marcarán la agenda de la sostenibilidad en los próximos meses.
Con base en el artículo publicado por Óscar Granados, el año 2026 se presenta como un ejercicio de transición para la sostenibilidad y los criterios ASG, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica, la simplificación normativa en Europa y el avance acelerado de tecnologías como la inteligencia artificial. Tras un 2025 de inflexión, el foco se desplaza desde la definición de grandes marcos regulatorios hacia su implementación efectiva, obligando a las empresas a recalibrar sus estrategias y reforzar su liderazgo en sostenibilidad desde una perspectiva más pragmática y competitiva.
Uno de los ejes clave será el papel de las empresas como motor de la sostenibilidad. Cada vez más organizaciones entienden que integrar los criterios ASG no es solo una cuestión ética, sino una palanca directa de competitividad, rentabilidad y creación de valor a largo plazo. El discurso corporativo tenderá a vincular de forma explícita la sostenibilidad con el crecimiento, la resiliencia del negocio y la ventaja estratégica, en línea con las expectativas de inversores, mercados y cadenas de suministro.
En el ámbito regulatorio, 2026 estará marcado por la consolidación y aplicación del nuevo marco normativo europeo, tras la aprobación del paquete Ómnibus y los ajustes en directivas clave como la CSRD y la CSDDD. Aunque el alcance directo se centre en grandes empresas, el impacto se extenderá a pymes a través de las cadenas de valor, impulsando un efecto tractor hacia una mayor transparencia, diligencia debida y gestión responsable en todo el ecosistema empresarial.
Por último, la inteligencia artificial se consolidará como una herramienta clave para la gestión ESG, especialmente en ámbitos como el reporting, el análisis de datos, la gestión de riesgos y la toma de decisiones. No obstante, su creciente consumo de energía y agua plantea nuevos retos ambientales y de credibilidad, lo que refuerza la importancia de una gobernanza responsable de la IA. En paralelo, el contexto financiero seguirá siendo volátil: aunque las finanzas sostenibles atraviesan una fase de ajuste, los criterios ASG continúan representando una parte sustancial de los activos globales y mantienen su relevancia estratégica a medio y largo plazo.
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