POSICIONAMIENTO DE DIRSE SOBRE LOS RESULTADOS DEL PROCESO DE SIMPLIFICACIÓN REGULATORIA “ÓMNIBUS I” DE LA COMISIÓN EUROPEA

Desde DIRSE (Asociación Española de Directivos de Sostenibilidad), en nuestra condición de entidad representativa de los profesionales encargados de integrar los criterios ambientales, sociales y de gobernanza en la estrategia y la gestión empresarial, trasladamos nuestras consideraciones sobre los resultados del proceso de simplificación regulatoria de la Comisión Europea en materia de sostenibilidad, conocido como “Ómnibus I”.
Sobre esta base, DIRSE formula una serie de valoraciones técnicas y estratégicas orientadas a evaluar el impacto real de la reforma en la calidad del reporte, la seguridad jurídica y el papel del directivo de sostenibilidad en esta nueva fase regulatoria:

  1. Sobre la adecuación de los plazos y la calidad del reporte
    DIRSE valora positivamente la decisión de dejar sin efecto la adopción de los estándares sectoriales de la CSRD. Consideramos que esta medida no representa una reducción de la ambición en materia de sostenibilidad, sino un ejercicio de realismo operativo.
    No obstante, subrayamos que la simplificación administrativa no debe comprometer la calidad ni la fiabilidad de los datos. Defendemos que la información de sostenibilidad debe mantener estándares elevados, equiparables a los de la información financiera, avanzando hacia un horizonte de aseguramiento razonable.
    La doble materialidad debe seguir siendo la piedra angular para la toma de decisiones estratégicas, asegurando que el tiempo adicional se emplee en robustecer los sistemas de control interno.
  2. Sobre la reducción del alcance de la CSRD (Ajuste de umbrales)
    Respecto al incremento de los umbrales financieros que definen a las empresas sujetas a la CSRD, DIRSE manifiesta lo siguiente:
  • Alivio administrativo vs. Transparencia: Si bien el ajuste reduce la obligación legal directa para un número relevante de empresas, advertimos que esto no elimina las demandas de información por parte del mercado (clientes, inversores y entidades financieras).
  • Riesgo de brecha informativa: Es necesario evitar que la reducción de exigencias en determinados indicadores merme la capacidad de análisis de los grupos de interés o genere «lagunas» de información que dificulten la comparabilidad.
  1. Proporcionalidad en la cadena de valor: Evitar el traslado de carga
    Consideramos imprescindible que el proceso de simplificación regulatoria vaya acompañado de criterios claros de proporcionalidad en las solicitudes de información a lo largo de las cadenas de valor.
    El paquete Ómnibus aprobado establece en la Directiva CSRD un límite de requerimientos de información en la cadena de valor: para las organizaciones con menos de 1.000 empleados, se elimina la obligación de proporcionar a las empresas de su cadena que así lo soliciten, información que exceda lo estipulado en las normas de carácter voluntario VSME
    Resulta clave evitar que la reducción de obligaciones formales para las grandes empresas se traduzca en una transferencia indirecta de carga administrativa hacia pymes y microempresas proveedoras.
    En este contexto, el directivo de sostenibilidad desempeña un papel esencial como agente de equilibrio, alineando las demandas de información de terceros con marcos proporcionados, coherentes con la capacidad real de las organizaciones y orientados a una gestión eficaz, no al mero cumplimiento burocrático.
  2. Sobre la racionalización y la seguridad jurídica
    DIRSE valora positivamente la eliminación de duplicidades entre el Reglamento de Taxonomía y la Directiva de Reporte, así como la necesidad de evitar solapamientos en la redacción normativa. En la fase actual, resulta clave que la aplicación de los ajustes introducidos en la Directiva de Diligencia Debida (CSDDD) preserve una adecuada interoperabilidad técnica, evitando interpretaciones fragmentadas que afecten al mercado único.
    Asimismo, DIRSE considera esencial que el proceso de simplificación regulatoria no diluya el objetivo último de la CSDDD: la prevención, mitigación y, en su caso, reparación de los impactos adversos sobre los derechos humanos y el medio ambiente.
    La diligencia debida debe mantenerse como un instrumento efectivo para identificar y abordar riesgos reales en la cadena de valor, poniendo en el centro a las personas y comunidades potencialmente afectadas. Una simplificación mal entendida podría debilitar la protección de las víctimas, erosionar la confianza de los grupos de interés y generar inseguridad jurídica a medio plazo.
  1. El rol estratégico del directivo: Oportunidades y Formación
    La simplificación administrativa desplaza el foco desde el cumplimiento formal hacia la calidad de la gestión. Pese a las dificultades del contexto, DIRSE pone el acento en las oportunidades actuales para integrar la sostenibilidad como palanca de innovación.
    El directivo debe liderar la identificación y evaluación de impactos y riesgos, pasando del compliance a la integración estratégica. Para ello, DIRSE refuerza su compromiso de formación y acompañamiento, apoyando a los profesionales en la adaptación a estas nuevas normativas mediante acciones formativas específicas.

Conclusión
Desde DIRSE reiteramos que la sostenibilidad ha trascendido el ámbito puramente regulatorio para convertirse en un pilar de competitividad. La verdadera ventaja competitiva emanará de la integración profunda de los criterios ASG en el modelo de negocio. La correcta aplicación de este marco dependerá, en gran medida, de la capacidad de los profesionales de sostenibilidad para traducir regulación en gestión.
Hacemos un llamado a la acción para aplicar este marco simplificado con visión estratégica, bajo la premisa de: “Menos carga, sí; pero bien distribuida, mejor aplicación y con impacto real en la gestión.”