CONOCIENDO A LAS FUNDACIONES CORPORATIVAS EN ESPAÑA, INFORME DE LA FUNDACIÓN PWC

09 de diciembre de 2020

 

El pasado 17 de noviembre tuvo lugar la presentación del informe “Fundaciones Corporativas en España: reflexión estratégica sobre su relevancia y evaluación de impactos”, realizado por la Fundación PwC con el apoyo de la Fundación CEOE.

En los últimos años el sector empresarial ha evolucionado dando cuerpo a un subgrupo de fundaciones que comúnmente conocemos como Fundaciones Corporativas y que son el objeto de análisis en este informe de PwC.

Las Fundaciones Corporativas tienen unas características específicas que las definen como colectivo y las conforman como un grupo diferenciado del resto de fundaciones, ya que mantienen una relación con una entidad empresarial con la que suelen compartir denominación y de la que emanó la decisión para que se constituyeran, aunque se configuran como entidades legalmente separadas de las empresas manteniendo grados de autonomía de gestión de diferente intensidad y que tienen por objeto el desarrollo de su contribución a la sociedad por vías adicionales a su actividad empresarial.

Las fundaciones son entidades que además de tener una larga tradición cuentan con una creciente importancia económica en la gestión de asuntos que se califican como de interés general. La variedad de actividades que desarrollan y los recursos destinados a las mismas ha aumentado de manera muy significativa en los últimos años lo que configura un sector de actividad que reclama ahora una mejor identificación de las características que definen a los distintos tipos de entidades que operan bajo el marco jurídico fundacional.

Las Fundaciones Corporativas son, así, un actor de gran relevancia; sin embargo, a pesar de su importancia no existe información actualizada y específica sobre las cifras, evolución y retos a los que se enfrentan.

El informe ‘Fundaciones corporativas en España: reflexión estratégica sobre su relevancia y evaluación de impactos’ tiene como propósito contribuir a cubrir esa carencia y tratar en detalle uno de los temas considerados más relevantes tanto para las fundaciones corporativas como para el resto del sector, como es el marco metodológico del análisis de impacto.

En este contexto este estudio se divide en dos partes:

En la primera se analiza la situación actual del sector, describiendo las características y atributos que definen a las Fundaciones Corporativas españolas, detallando su dimensionamiento, así como los retos a los que se enfrenta incluyendo los desafíos que ha generado la irrupción de la COVID-19 y el nuevo escenario económico, sanitario y social.

En la segunda parte del informe, se lleva a cabo una reflexión estratégica sobre la importancia de un marco metodológico para la evaluación de impactos y se proponen recomendaciones orientadas a la incorporación de indicadores y sistemas de medición y valoración del impacto.

I. DIMENSIONAMIENTO DEL SECTOR DE LAS FUNDACIONES CORPORATIVAS EN ESPAÑA

Tamaño del sector

Se han identificado en torno a 730 Fundaciones Corporativas en España. Esta cifra puede resultar una estimación conservadora dado que posiblemente no incluya a aquellas fundaciones de menor tamaño que no cuentan con información pública, y que pueden llegar a suponer un número significativo.

Las Fundaciones Empresariales suponen la categoría con un mayor peso con un 92% del total, mientras que las fundaciones asociadas a las Cajas (Bancarias, Ordinarias, Ahorro y Rurales) suponen el 8% restante.

Contribución del sector a la economía española

En el año 2018 se estima que el conjunto de Fundaciones Corporativas ha contado con un presupuesto conjunto de al menos 1.200 millones de € y han dado empleo a casi 3.000 personas en España.

Las Fundaciones Empresariales aportan en torno al 35% del presupuesto total cuando en número suponen el 92%. Por su parte, las fundaciones asociadas a las Cajas suponen el 65%. En este segundo grupo hay que hacer mención especial las fundaciones bancarias que aportan el 56% total, gracias principalmente a la Fundación La Caixa que aglutina más de 40% del presupuesto total.

La verdadera contribución de las fundaciones reside en los impactos que sus iniciativas y acciones generan en todos aquellos que se benefician de una u otra forma de estas y que en muchos casos contribuyen a mejorar su calidad y sus condiciones de vida, a aumentar sus oportunidades o a incrementar su bienestar.

 

Principales aspectos que las caracterizan:

Antigüedad: El 85% de las Fundaciones Corporativas analizadas fueron creadas a partir del año 1995, justo tras la aprobación de la Ley 30/1994 de Fundaciones e Incentivos Fiscales a la Participación Privada en Actividades de Interés General. La antigüedad media del conjunto de Fundaciones Corporativas analizadas es de 16 años, mientras que si nos centramos únicamente en las Fundaciones Empresariales la antigüedad media se eleva a 17 años.

Ámbito geográfico: En una gran mayoría de los casos las Fundaciones Empresariales comparten su sede social con la de la empresa fundadora. La Comunidad de Madrid y Cataluña son las regiones con un mayor número de Fundaciones Corporativas. En cambio, si analizamos de forma separada las fundaciones asociadas a Cajas se observa una gran dispersión por todo el territorio nacional, debido al originario carácter regional e incluso local de las antiguas Cajas de Ahorro y de las Cajas Rurales.

Sector de la empresa fundadora: El sector financiero es el principal creador de fundaciones con un 36% del total, debido al proceso de transformación en fundaciones de las Cajas y al gran número de cajas rurales que cuentan también con una fundación, El sector de Farma y Sanidad se sitúa como el segundo sector con un mayor peso con una gran cantidad de fundaciones dedicadas al fomento de la investigación e innovación en temas científicos y de salud.

Tamaño de las fundaciones: Existe una gran heterogeneidad entre las distintas fundaciones en función de su tamaño medido en términos de presupuesto. El presupuesto medio individual del conjunto de fundaciones analizadas es de en torno a 11,1 millones de €. Dado el tamaño de la Fundación Bancaria la Caixa con respecto al resto de fundaciones, consideramos que la mediana puede suponer una mejor referencia del tamaño más común de las Fundaciones Corporativas españolas.

Financiación: En el caso de las Fundaciones Empresariales las aportaciones de las empresas fundadoras son con diferencia (83% del total) su principal fuente de financiación. En el caso de las fundaciones asociadas a Cajas se observa una mayor heterogeneidad en la distribución de sus fuentes de financiación. En el caso de las Fundaciones Bancarias el 93% de su financiación proviene de los dividendos generados por su participación (>10%) en las empresas asociadas.

En 2020, como consecuencia de la irrupción de la crisis de la COVID-19 se espera que las Fundaciones Corporativas expandan sus métodos de financiación. Esto se debe a que, por un lado, la mayoría de las empresas se han visto afectadas económicamente durante la crisis, lo que reduce su capacidad para financiar a sus fundaciones. Por otro lado, el foco puesto por el Gobierno en las empresas que se han acogido a Expedientes Temporales de Regulación de Empleo (ERTE) y la posibilidad de ser sancionadas si reparten dividendos, añade una alta incertidumbre a algunas de las fundaciones que se financian a través de estos. Por último, un alto porcentaje de las fundaciones que dependen de los ingresos generados mediante su actividad mercantil se han visto forzadas a parar sus actividades o a reorientarlas como consecuencia de las medidas sanitarias tomadas durante el Estado de Alarma. Por todo ello, en un momento en el que la acción de las Fundaciones Corporativas se ha vuelto más relevante que nunca, un porcentaje significativo de éstas necesitará encontrar fuentes alternativas de financiamiento para garantizar la sostenibilidad de sus programas.

Retos de las Fundaciones Corporativas

Estos retos no son exclusivos de las Fundaciones Corporativas españolas, sino que son comunes a la mayoría de las fundaciones de otros países:

1.Estrategia alineada: es imprescindible que las Fundaciones Corporativas tengan bien definida y revisen si es necesario la misión de la fundación y, por otra, que cuenten con un plan estratégico que oriente las actividades con una visión de largo plazo. Las Fundaciones Corporativas deben definir si su misión se alinea o no con el propósito empresarial. Esto es especialmente relevante en aquellas que, por su reducida dimensión, cuentan con muchas dificultades para generar impactos si no se concentran en acciones y retos muy específicos.

2.Modelo de colaboración y gestión: El principal reto al que se enfrentan estas fundaciones reside en encontrar el modelo óptimo que se adapte a las características y necesidades de cada fundación, que les permita maximizar la eficiencia en el uso y asignación de sus recursos, asegurando agilidad en la relación con la empresa.

A pesar de esta evolución positiva sigue habiendo margen de mejora y retos por cumplir en esta línea, entre los que se encuentran el desarrollo de modelos de gobierno eficientes basados en las buenas prácticas de gobierno corporativo, adaptándolos a las peculiaridades del sector, y el aumento de la transparencia de todas las fundaciones sobre todo en lo relacionado con la gestión económica de sus recursos, algo que en un escenario de escasez de financiación como el que se dibuja tras la irrupción del COVID-19, será esencial.

3.Relevancia y evaluación de impacto: Las fundaciones deben conseguir aumentar su relevancia en la propia empresa y en la sociedad. Para ello es fundamental mejorar las herramientas de comunicación interna y externa.

La evaluación de impactos se ha convertido en un tema recurrente en todo el ámbito fundacional y en particular en el entorno de las Fundaciones Corporativas, donde cada vez existe una mayor presión por legitimar y demostrar el valor de sus actividades.

 

II. LA EVALUACIÓN DE IMPACTOS EN LAS FUNDACIONES CORPORATIVAS

La evaluación de impactos juega un papel fundamental como herramienta para hacer más eficiente el uso de los recursos, hacer más con menos, y para legitimar y poner en valor los resultados alcanzados por las acciones llevadas a cabo.

Cada vez se está poniendo más de manifiesto que ya no es suficiente con llevar a cabo actividades que busquen generar una aportación positiva a la sociedad, sino que es necesario analizar y validar si estas actividades están realmente creando un cambio positivo en su ámbito de actuación. Esta necesidad se ha convertido en algo crítico tras la irrupción de la COVID-19, que ha forzado a adaptar los programas existentes y a reorientar las líneas de actuación de acuerdo con las nuevas necesidades sanitarias y sociales surgidas con la pandemia.

De forma alternativa a la medición y la valoración, el análisis cualitativo se configura como otra forma de evaluación, además de como una herramienta para la medición y valoración de impactos. Si bien es cierto que la cuantificación (medición o valoración) de impactos cuenta con muchas ventajas y debe ser inicialmente considerada como la primera opción, en algunas ocasiones en las que no se cuenta con información o con recursos suficientes, puede resultar más adecuado y factible llevar a cabo una evaluación basada en aspectos cualitativos.

La evaluación de impactos puede jugar un papel clave en este sentido al actuar, por una parte, como una herramienta de gestión que puede permitir mejorar la eficiencia y la eficacia en el uso de los recursos, y por otra, como una herramienta de comunicación interna y externa que permite poner en valor las acciones realizadas, legitimando y justificando el uso de los recursos obtenidos.

Los datos publicados por un reciente estudio de la asociación ESIMPACT1, en el que se encuestaba a entidades, en su mayoría sociales, muestran que las principales motivaciones para llevar a cabo ejercicios de evaluación de impacto son, en primer lugar, la constatación de la transformación a la que contribuyen, en segundo la introducción de mejoras en la intervención o actividad cuyo impacto se está midiendo, y en tercer lugar, evidenciar el grado de acierto en la estrategia y enfoque adoptados en la iniciativa.

En el caso particular de las Fundaciones Corporativas cobra relevancia la posibilidad de evaluar el impacto que una iniciativa tiene sobre la propia empresa de la que depende la Fundación. Aunque existe cierta controversia sobre si las Fundaciones Corporativas deberían generar o no un retorno para las empresas fundadoras, la realidad es que cada vez existe más literatura que refuerza la idea de que las iniciativas filantrópicas, como las llevadas a cabo por las Fundaciones Corporativas, pueden crear un retorno económico para las empresas en el largo plazo, al aumentar el compromiso de  los empleados y la fidelidad de los clientes, al mejorar la reputación y al generar oportunidades de mercado.

De nuestras conversaciones con los responsables de otras Fundaciones Corporativas se extrae la idea cada vez más extendida en el sector de que es recomendable e incluso necesario evaluar los impactos generados por todos las iniciativas y acciones realizadas por las fundaciones, y que esta evaluación debe ir lo más allá que sea posible en la cadena de valor de los impactos, midiendo no sólo inputs y outputs, sino también los outcomes e impactos.

En base a esto y también en línea con las conclusiones alcanzadas por la EVPA y AEF20, consideramos que no resulta factible promover y llevar a cabo para todos los tipos de iniciativas evaluaciones de impacto que vayan más allá de la medición de los inputs y outputs generados. La medición de impactos sin garantías suficientes supone un desperdicio de recursos escasos y tiene el riesgo de atribuir a la iniciativa transformaciones o cambios sociales que se deben a otros factores.

La decisión de hasta qué punto es preciso profundizar en la evaluación de impactos debe basarse en un análisis individualizado de las características y objetivos de cada una de las iniciativas realizadas. En muchas ocasiones el objetivo perseguido por la fundación no es por si sólo alcanzable con una única iniciativa y requiere de otra serie de actividades, que quedan fuera del control de la fundación

En el caso particular de las Fundaciones Corporativas es muy habitual llevar a cabo donaciones o recaudaciones de fondos para otras entidades del tercer sector (Cruz Roja, Bancos de alimentos, etc.). Este tipo de actividades resulta un ejemplo muy claro de iniciativas en las que su nivel de influencia sobre la consecución de los objetivos es reducido, dado que es directamente otra entidad la que tiene todo el control y gestiona y lleva a cabo la actividad generadora de impactos.

La evaluación de impactos requiere de un volumen de trabajo y recursos muy elevados (económicos, datos, etc.), que no están al alcance de todas las entidades y que en la mayoría de los casos no permite su aplicación a todas las iniciativas. La cantidad de tiempo y recursos empleados y el nivel de precisión buscado deben ser proporcionales a la importancia y alcance de la iniciativa y al tamaño de la entidad.

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