DE LA ESTRATEGIA ESG A LOS RESULTADOS FINANCIEROS: CLAVES PARA DEMOSTRAR EL VALOR DE LA SOSTENIBILIDAD

Cuantificar el valor económico de la sostenibilidad y demostrar su contribución a los resultados empresariales es uno de los desafíos a los que se enfrentan los profesionales del área. Para avanzar en esta dirección, DIRSE y CANVAS reunieron a representantes de UCI, Naturgy e ILUNION en un webinar centrado en cómo traducir las iniciativas ESG en datos y argumentos financieros que respalden la toma de decisiones.

Celebrado el pasado 15 de octubre bajo el título “El cálculo ESG que todo Comité de Dirección necesita. Conoce el método para defenderlo con datos propios”, el encuentro abordó cómo identificar y medir el valor que las estrategias de sostenibilidad generan para las organizaciones, desde la creación de nuevas oportunidades de negocio y la reducción de costes hasta la prevención de riesgos.

La sesión puso de relieve la importancia de conectar los objetivos ambientales, sociales y de gobernanza con las prioridades de la empresa y expresarlos en términos comprensibles para los comités de dirección. Para ello, se presentaron herramientas prácticas y experiencias empresariales que muestran cómo utilizar datos propios para fundamentar las decisiones y reforzar el papel estratégico de la sostenibilidad.

De la estrategia ESG al lenguaje financiero

La bienvenida institucional corrió a cargo de Carlos Arango, director general de DIRSE, quien recordó que la formación de los profesionales de la sostenibilidad debe combinar los conocimientos técnicos con el desarrollo de habilidades transversales. Además de conocer la regulación, los impactos y los indicadores, resulta fundamental comprender la cultura corporativa, comunicar eficazmente y conectar los proyectos ESG con las prioridades del negocio.

En un contexto geopolítico complejo y marcado por la polarización, defendió la importancia de reunir argumentos sólidos para trasladar a la dirección el valor que generan las iniciativas de sostenibilidad y conseguir que se entiendan como proyectos estratégicos.

A continuación, Claudina Caramuti, socia fundadora y directora de Desarrollo de CANVAS Estrategias Sostenibles, presentó un método práctico para convertir los impactos, riesgos y oportunidades identificados por las empresas en argumentos financieros que puedan respaldarse con datos propios.

Durante su intervención, compartió datos de un estudio del World Economic Forum citado en la sesión: el 64 % de los directivos consultados consideraba que contar con un business case más sólido era fundamental para acelerar la sostenibilidad. Sin embargo, un 65 % señalaba que sus comités de dirección la percibían principalmente como una cuestión de cumplimiento, frente a un 41 % que la reconocía como fuente de valor.

Esta distancia evidencia el reto de traducir el trabajo realizado por los equipos de sostenibilidad a un lenguaje que facilite la toma de decisiones. Para Caramuti, muchas organizaciones ya disponen de estrategias, análisis de doble materialidad e iniciativas priorizadas. El siguiente paso consiste en identificar qué valor generan y cómo demostrarlo económicamente.

Cinco palancas para identificar el valor de la sostenibilidad

La metodología presentada propone partir de los impactos, riesgos y oportunidades identificados por la organización y vincular cada iniciativa con una palanca de negocio. Entre ellas se encuentran la generación de ingresos, la mejora de márgenes, la reducción de costes, la disminución de la exposición regulatoria y el aumento de la productividad o la optimización de las inversiones.

A partir de ahí, el análisis distingue tres formas de contribución: sumar, ahorrar y proteger. Una iniciativa puede generar nuevos ingresos o mejorar los márgenes; evitar costes operativos; o reducir la exposición a riesgos, como los asociados al cambio climático, la regulación o la reputación. Algunas actuaciones pueden contribuir a más de una de estas dimensiones, pero es importante mantenerlas diferenciadas para evitar duplicidades y cálculos poco consistentes.

Caramuti insistió en que la credibilidad es esencial. En situaciones de incertidumbre, puede ser más riguroso presentar un rango de resultados basado en distintos escenarios que ofrecer una cifra aparentemente exacta. También es necesario distinguir entre un ahorro efectivamente contabilizado y un coste o riesgo que se estima haber evitado.

Otro elemento fundamental es el uso de datos propios. Para facilitar este proceso, propuso clasificarlos mediante un sistema de semáforo: en verde, aquellos disponibles y fiables; en naranja, los que existen, pero necesitan adaptarse o completarse; y en rojo, los que todavía no están disponibles y requieren estimaciones, referencias externas o hipótesis explícitas. Así, la falta de información deja de ser un obstáculo genérico y se convierte en una tarea concreta dentro del análisis.

La ponente subrayó que no se trata de aplicar una fórmula universal, sino de adaptar el método a la realidad, los datos y el modelo de negocio de cada organización.

Tres experiencias empresariales: sostenibilidad, negocio y resultados

La segunda parte del webinar, moderada por Rubén González-Román Quignon, miembro de la Junta Directiva de DIRSE, reunió a Cátia Alves, directora de Sostenibilidad Corporativa en UCI; Nieves Cifuentes Valero, responsable corporativa de Medio Ambiente en Naturgy; e Ignacio Velo Antolín, de la dirección de Ética, Sostenibilidad y Alianzas en ILUNION. Los tres compartieron cómo sus organizaciones están incorporando esta perspectiva a sus decisiones.

UCI: integrar la sostenibilidad en el modelo de negocio

Cátia Alves explicó que uno de los principales avances de UCI ha sido integrar la sostenibilidad directamente en su estrategia empresarial. La entidad trabaja con un modelo ESG+Business, en el que los objetivos de sostenibilidad están vinculados a las líneas de negocio y a las prioridades estratégicas.

Un ejemplo es su apuesta por financiar la rehabilitación energética de viviendas en España y Portugal. La iniciativa conecta la eficiencia energética del parque inmobiliario con una oportunidad de negocio y con la necesidad de mejorar las condiciones de los edificios. Para impulsar este mercado, UCI también ha trabajado con los intermediarios de su cadena de valor —como agencias inmobiliarias, intermediarios de crédito y administradores de fincas— para reforzar su capacidad de identificar y promover soluciones de rehabilitación sostenible.

Según los datos compartidos durante la sesión, el 35 % de la nueva originación de la entidad ya corresponde a financiación verde y más del 50 % tiene carácter ESG, incluyendo una dimensión social. Además, cerca del 10 % de su cartera viva cumple los criterios de la taxonomía verde. Alves destacó también la importancia de las alianzas y de la financiación europea para impulsar esta evolución.

Naturgy: cuantificar el impacto financiero del riesgo climático

Nieves Cifuentes explicó cómo Naturgy ha avanzado desde la medición de su huella ambiental y el análisis cualitativo de riesgos hacia la evaluación de sus posibles consecuencias económicas.

La compañía trabaja con dos grandes categorías de riesgos climáticos. Por un lado, los riesgos físicos, relacionados con los efectos del cambio climático sobre sus instalaciones y actividades, como las temperaturas extremas, las tormentas, las sequías o las inundaciones. Por otro, los riesgos de transición, vinculados a cambios regulatorios, tecnológicos y de mercado, incluida la evolución de los precios del carbono.

Para estimar sus posibles efectos, Naturgy analiza la ubicación de sus activos y actividades, utiliza modelos climáticos con diferentes escenarios temporales y evalúa cómo podrían afectar esos cambios a sus infraestructuras y a la evolución del negocio. El resultado permite expresar los riesgos en rangos de impacto financiero e incorporarlos al mapa de riesgos corporativos.

Cifuentes señaló que este enfoque facilita la comparación entre riesgos de distinta naturaleza y ayuda a trasladar información técnica a las áreas financieras, de riesgos y al Comité de Dirección. También advirtió de que las estimaciones deben interpretarse teniendo en cuenta sus incertidumbres y que no todos los impactos ambientales pueden traducirse directamente a euros.

ILUNION: medir y monetizar el impacto social

Ignacio Velo abordó el desafío de cuantificar la contribución social de ILUNION, especialmente en ámbitos como el empleo de personas con discapacidad y otros colectivos vulnerables. Para explicarlo, describió un sistema de medición construido por capas, que combina datos contables y económicos con herramientas de evaluación y monetización del impacto social.

Como ejemplo, señaló que ILUNION cerró 2025 con 45.000 personas en su plantilla, de las que el 38 % tenía algún tipo de discapacidad. También cifró en aproximadamente 500 millones de euros la contribución de la organización a las administraciones públicas, incluyendo aportaciones a la Seguridad Social e impuestos.

A esta información se suma la medición de las acciones sociales desarrolladas por las distintas compañías del grupo. Mediante una herramienta interna, las iniciativas se registran y se evalúan para consolidar sus resultados. En 2025, la organización estimó en aproximadamente 250.000 euros el valor monetizado de estas acciones, que alcanzaron a 30.000 beneficiarios y contaron con la participación de más de 7.000 personas trabajadoras.

Velo destacó asimismo la relación entre el impacto social, la eficiencia energética y las oportunidades de financiación. ILUNION ha impulsado proyectos de mejora energética vinculados a la creación de empleo para personas con discapacidad, combinando así objetivos sociales y ambientales con decisiones de inversión.

Medir para decidir, sin perder de vista el propósito

En el tramo final, los participantes coincidieron en que traducir la sostenibilidad al lenguaje financiero permite mejorar la calidad de las decisiones, pero no significa que todo su valor pueda reducirse a una cifra. Los indicadores económicos deben convivir con la comprensión de los impactos y con los objetivos éticos y sociales de cada organización.

La conversación también puso de relieve la importancia de conectar la inversión en sostenibilidad con variables como el retorno esperado, el plazo de recuperación y el valor actual neto, siempre desde hipótesis transparentes y adaptadas a cada caso.

Como conclusión, el webinar dejó un mensaje claro para los profesionales de la sostenibilidad: no basta con identificar impactos y definir objetivos; también es necesario demostrar cómo las iniciativas ESG contribuyen al negocio y a la resiliencia de la organización. Para ello, contar con datos propios, colaborar con las áreas financieras y de negocio y comunicar con rigor resulta fundamental para que la sostenibilidad forme parte de las decisiones estratégicas.

Puedes ver el webinar completo aquí.