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El estado de la gestión ética en nuestras organizaciones

Tendiendo puentes entre el propósito y la acción

 

Con este estudio hemos querido contribuir a la recuperación de la confianza en las organizaciones y acelerar su transformación hacia modelos de negocio éticos y [radicalmente] responsables con las personas, la sociedad y el planeta. Para ello, además de presentar un diagnóstico detallado de fortalezas, riesgos y oportunidades, proponemos herramientas y recursos que pueden ser de utilidad para superar la brecha identificada.

 

Los resultados del estudio muestran que el principal reto ético al que se enfrentan nuestras organizaciones es reducir la brecha entre [lo que decimos] en nuestras declaraciones y [lo que hacemos] en el día a día.

 

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Resumen ejecutivo

Infografía

 

Presentación del estudio sobre “El estado de la gestión ética en nuestras organizaciones”

El 16 de septiembre de 2021 tuvo lugar la presentación online de los resultados del estudio “El estado de la gestión ética en nuestras organizaciones. Tendie…

 

Por dimensiones, pueden observarse las siguientes resultados:

 

Dimensión 1 (Procesos). La ética está muy implantada en el propósito y los valores de la organización:

La ética forma parte del propósito de las organizaciones en el 75% y en el 71% estas disponen de valores y principios que sirven de guía.

Entre el 62% y el 61% cuentan con mecanismos para asegurar la aplicación de esos valores y principios en el día a día, y órganos de participación para la gestión de su compromiso ético.

Sin embargo, solo el 33% han implementado espacios formales de reflexión ética.

 

Dimensión 2 (Toma de Decisiones). La ética no está implantada en la toma de decisiones:

El 36% de las organizaciones sistematizan y documentan las decisiones tomadas en relación con la gestión ética.

Sólo el 26% dispone de sistemas para incorporar la ética a la toma de decisiones y apenas un 8% han implantado mecanismos para la analizar y reflejar la trazabilidad de estas decisiones.

Además, el 91% no garantizan la participación de las partes implicadas en la toma de decisiones y 92% no integra la capacitación de sus equipos en estos aspectos.

 

Dimensión 3 (Entorno). La mitad de las organizaciones cuenta con recursos para incorporar la ética en la relación con los grupos de interés, pero necesitamos avanzar en la gestión efectiva de dichas relaciones:

El 44% desarrolla procesos estructurados de diálogo con sus grupos de interés.

El 39% lleva a cabo acciones para trasladar el compromiso ético a sus GG. II., porcentaje que sube al 40% para la cadena de proveedores.

El 41% pone a disposición de los grupos de interés, herramientas y canales de participación en materia de gestión ética, y solo el 40% facilita a estos informes sobre la gestión del compromiso ético.

 

Dimensión 4 (Personas). La apuesta para fortalecer el talento ético es aún una asignatura pendiente:

El 44% de las entidades lleva a cabo acciones de sensibilización y comunicación para apoyar el compromiso ético.

Solo el 37% realiza acciones para fortalecer el talento ético de los equipos.

En torno al 70% de las organizaciones no tiene definidas las competencias del liderazgo ético, ni tiene implantado un sistema de evaluación ni de la aplicación del sistema ético, ni del comportamiento ético de sus directivos.

 

Dimensión 5 (Resultados). No se utilizan indicadores para evaluar el impacto ético, lo que dificulta una buena gestión

El 42% de las entidades incorpora la perspectiva ética en los sistemas de cumplimiento, aunque solo el 37% cuenta son sistemas de indicadores implantados para medir el impacto ético.

Los encuestados consideran en más del 70%, que la evaluación de la coherencia ética y la incorporación de indicadores de confianza de los GG. II. sobre nuestro comportamiento ético, son una oportunidad.

Sin embargo, tan solo el 14% de las organizaciones consultadas tienen integrado el análisis de tendencias de futuro para anticipar respuestas, en relación con la gestión ética.

 

La investigación llega en un momento de lo más oportuno y necesario, en el que las prioridades de las organizaciones se han visto afectadas por el impacto de la pandemia derivada de la covid-19. Este dato se extrae de la última ronda del “Barómetro DIRSE-EY sobre la relevancia y funciones dirse“, en el que se detecta un incremento de 6 puntos porcentuales en la priorización del área de Ética empresarial, desde antes de la crisis sanitaria (con un 6’99 sobre 10) hasta finales de 2020 (con un 8’42 sobre 10) donde asciende al cuarto puesto en el orden de prioridades.

 

 

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