loader

El lenguaje demiurgo de las dirses (Artículo de Francisco Álvarez Cano en el Blog de DIRSE en EFE Empresas)

Por Francisco Álvarez Cano, socio y director de comunicación de DIRSE

Enlace al artículo en EFE Empresas: http://www.efeempresas.com/blog/el-lenguaje-demiurgo-de-las-dises/

Francisco Álvarez Cano Socio y director de comunicación de DIRSE

Francisco Álvarez Cano Socio y director de comunicación de DIRSE

El último anuncio de la Lotería de Navidad muestra la historia de Carmina, una maestra jubilada que tras escuchar su número en la tele el día antes del sorteo, piensa ¿erróneamente? que le ha tocado el ‘Gordo’. Toda su familia y el pueblo entero (Tazones, en Asturias) se une para mantener viva su ilusión, provocando un precioso e interesante efecto de dilución de la realidad por el lenguaje. La realidad de Carmina ES que le ha tocado, y realmente, le ha tocado, pues nada en su vida hubiera cambiado en función de algo tan inmaterial como un décimo, que al final regala, a cambio de algo tan material como la ilusión compartida. Porque la verdadera materialidad es la expectativa.

Carmina se convierte así, más que una moderna Truman que casi revive en su show el mito de la caverna de Platón, cuando el que escapa cuenta que la realidad “real” sobrepasa las sombras de su caverna, en una antigua Christiane en la película Good Bye Lenin. Año 1989. La señora Christiane entra en coma. Al despertar, el capitalismo ha invadido Alemania del Este tras la caída del Muro de Berlín. Si se enfrentase a esa realidad, sufriría y, quizás, volvería a su sueño, con minúsculas. Así que su hijo Alexander decide comunicarle otro mensaje, haciéndole creer que todo seguía igual que antes, creando telediarios falsos, dejando la decoración de su hogar como estaba en el pasado. Alexander crea para Christiane un escenario paralelo a lo que ¿realmente? estaba sucediendo. Porque la vida es un sueño, y los sueños, sueños son.

DIRSE (entendido como asociación que agrupa en España a las dirses) es un acrónimo de diez puntas, un árbol de diez raíces, que concentra el prefijo di-, que es equivalente a divergencia múltiple; el verbo regere, que es sinónimo de regir; el sufijo -tor, que puede utilizarse como agente, formando los tres la idea directora de agentes que rigen la divergencia. Es decir, agentes que corrigen la realidad, como las familias y pueblos de Carmina y Christiane, pero que, además, la guían en línea recta hacia un punto.

¿Hacia qué punto? El que conforma la responsabilidad, cualidad de bilis (que puede, que es capaz de, que es posible) a partir del supino responsum del verbo latino respondere (cumplir lo prometido, atender la expectativa, responder) que, a su vez, se conforma con el prefijo re- (reiteración, vuelta al punto de partida) sobre el verbo latino spondere (prometeRSE, obligaRSE y comprometeRSE a algo). Por eso la responsabilidad es la cualidad de aquél que es capaz de responder a sus compromisos. De hecho, el “principio de responsabilidad” diseñado por el filósofo alemán Hans Jonas (1903–1993) en base a los criterios del imperativo categórico kantiano se basa en un imperativo de derecho ambiental, que establece que las personas deben obrar de modo tal que las consecuencias de sus comportamientos no atenten contra la permanencia de la mujer y el hombre en nuestro planeta.

¿Y hacia quien se dirige –nunca mejor dicho– esa respuesta comprometida a los compromisos adquiridos? Hacia las compañeras (socius) que pertenecen (-ario) internamente (em-) a lo que está antes o prima (pre-) sobre lo que nos agarra y retiene (hendere) en un negocio (contrario al ocio) o empresa. ¿Será por eso que empresa y preso o prisión comparten el participio prensus?

Digamos que nos llamamos dirses porque explicar que nosotras somos agentes que corregimos la realidad porque somos capaces de cumplir las expectativas de las compañeras retenidas lejos de su tiempo libre y de sus ideales era muy largo. En ese sentido, y para cambiar esa realidad, necesitamos construir otro relato, con otro lenguaje, otra materia y otra palabra, que permita a Carmina, a Christiane, e incluso a Platón, a Truman o a Segismundo disfrutar del premio gordo de su Ocio, de su Planeta y de sus Sueños, con mayúscula.

Por eso la palabra dirse es tan importante.

¡Comparte!

  • Facebook
  • Twitter
  • LinkedIn
  • RSS
Previous Post
Next Post
Comentarios (Sin Comentarios)
Sin comentarios aún.

Deja un comentario

19 + diecisiete =

X

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros a efectos de realizar tareas de seguimiento, ofrecer contenidos personalizados y para obtener datos estadísticos de la navegación de sus usuarios. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Si quieres, puedes cambiar las preferencias de tu navegador o ampliar información sobre las cookies usadas aquí. Más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar