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Blog DIRSE en EfeEmpresas – ¿El dirse como decorador? por Jean-François Sauré

Por Jean-François Sauré, presidente en Editorial Sauré

Publicado en el Blog de DIRSE en Efe Empresas (ver publicación en EFE)

El término decorar se vincula con el arte de adornar o embellecer espacios. Muchos relacionarán este concepto seguidamente, con hacer que se vea más bonito un cuarto, una sala o incluso una oficina a través de cuadros, figuras colgantes, ilustraciones… Pero la decoración va más allá de hacer que los espacios sean simplemente agradables a la vista. El interiorismo busca una harmonía en el ambiente para que nos sintamos en un espacio agradable y funcional para nuestro mayor rendimiento.

Los dirses tienen una visión sinóptica que les permite crear valor para sus grupos de interés y lo más sensato es implicar a todos los interesados, desde los propios centros de trabajo y de vida. Hace falta mucha capacidad de escucha, para entender que los grupos de interés saben mejor que cualquiera lo que necesitan y que la solución la podemos encontrar en ellos. Para ello falta realizar un trabajo de mayeútica, es decir captar el desarrollo de una idea, para plasmarla, en este caso, en una ilustración o una secuencia gráfica.

Las empresas, por ejemplo, crean una decoración acorde con sus principios y sus creencias en el bienestar de los empleados. En la gran mayoría de los casos, parte del embellecimiento de oficinas, también se construye siguiendo la vanguardia o la moda actual con cuadros que abarcan las paredes representando arte abstracto o cuadros que plasman el skyline de cualquier ciudad puntera en el mundo como puede ser la de Londres o Nueva York. O incluso puede ser que las empresas quieran ir más allá de la decoración visual y que apuesten por ilustraciones más representativas.

Normalmente, la decoración en las oficinas suele estar ligada con los valores que la misma empresa quiere transmitir, formando unos espacios harmoniosos, con colores agradables para crear buen ambiente entre trabajadores para que su rendimiento sea mayor, pero no se trata de una reflexión que abarque en la mayoría de los casos, la RSE. El uso de los ya nombrados cuadros de skylines parece ser tan común en las oficinas, que ya la vista no responde de la misma manera para hacer del trabajo en grupo un proyecto exitoso, puesto que no transmite los valores en los que la empresa se quiere enfocar.

Por esa razón, hay empresas que están optando por otro tipo de decoración que enganche la vista de los trabajadores, pero sobre todo que se refiera a una experiencia compartida y positiva, de manera que el cerebro reaccione de una forma más efectiva dejando atrás la monotonía que pueden llegar a producir los cuadros con paisajes comunes.

Estas otras empresas dejan caer el peso sobre el mensaje subliminal de los cuadros o ilustraciones y se enfocan menos en el colorido y la harmonía en cuanto a la decoración. Para estas empresas que quieren compartir un mensaje del bien común, lo importante es que el ojo capte el mensaje de amistad, trabajo en equipo, respeto o cualquier otro valor que la ilustración transmita. Valores que favorezcan al trabajo y que sigan alineados y apoyándose unos en los otros para un resultado exitoso. Es decir, su objetivo es emplear un diseño más teorizado y que no sólo sea un paisaje que transmita tranquilidad.

El trabajo del dirse en este terreno, es la consecuencia de una reflexión lógica que requiere de herramientas participativas para producir las imágenes de la misión, visión y valores de la empresa. En este tipo de empresas se cree que la imagen colgada en la pared tiene que suponer algo más que una sola imagen y se defiende que es mejor que transmita valores que responden a prácticas compartidas, valoradas y transmisibles. Todas ellas llegaron a las paredes, por un motivo concreto y que recuerda un momento intenso, relevante en la historia de la empresa. En otras palabras, que sea un dibujo con doble significado para que indirectamente el ojo lo capte y envíe el mensaje que el cuadro transmite al cerebro y trabajar bajo ese valor concreto.

En definitiva, en esta época donde se le está dando una oportunidad a proyectos innovadores en RSE, parece que ilustraciones con valores sociales que brotan de una experiencia cuidadosamente organizada y orquestada, es decir íconos de nuestro tiempo, son una alternativa que ensalza la motivación entre los grupos de opinión y trabajadores. No tiene el mismo efecto introducir un cuadro de cualquier pintor, que poner una ilustración dibujada expresamente para la involucración o mejora de relaciones en un ambiente de trabajo. Por el simple hecho de que las ilustraciones tienen un mensaje más directo, deberíamos tomar nota de ello a la hora de organizar la metodología de creación de valor, en la cual el elemento decorativo es la suma de valores activos y plenamente compartidos en las empresas.

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